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Sociedad

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Juan Pablo Urtizberea, un nuevo Jesús Neira, evoluciona bien y saldrá del hospital en 15 días
10.05.09 -

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Otro hombre que no permaneció impasible
Juan Pablo Urtizberea.
Juan Pablo Urtizberea no podía imaginar que un gesto tan loable y solidario como tratar de ayudar a unos accidentados pondría en riesgo su vida. Pensaba que iba a socorrer a los heridos de un accidente de tráfico y se encontró con una brutal agresión machista frente a la que no pudo permanecer impasible y que le llevó al hospital con dos puñaladas en el cuerpo. Su acción trajo ayer a la memoria de muchos el episodio protagonizado por el profesor Jesús Neira, que le llevó a estar ingresado en un hospital nada menos que ocho meses. Afortunadamente, las heridas de Urtizberea son menos graves y le permitirán abandonar el quince días el hospital, pero la comparación estaba en boca de todos. «Es un nuevo Jesús Neira», expresó, entre otros, el nuevo consejero de Vivienda y Obras Públicas del Gobierno vasco, el guipuzcoano Iñaki Arriola.
Juan Pablo, un conocido vecino del barrio irundarra de Ventas, regresaba de madrugada en moto a su domicilio cuando, cerca ya de su destino, vio dos vehículos cruzados en la calzada. Habían colisionado, pensó. Detuvo su moto y se acercó al lugar del accidente, con la intención de ofrecer ayuda.
Sorprendido, vio como un hombre agredía a una mujer. Entonces se abalanzó sobre él, con la intención de alejarle de la víctima. Al sentirse agarrado por la espalda, el presunto asesino se giró y le asestó una cuchillada en el abdomen que le provocó una herida de quince centímetros de profundidad. En el forcejeo, también le apuñaló por la espalda, aunque este segundo ataque sólo fue superficial.
A pesar de la gravedad de la primera puñalada, Juan Pablo se mantuvo plenamente consciente en todo momento. Una vez en manos de los profesionales médicos, en ningún momento se temió por su vida. Respondió de forma positiva tanto a las atenciones iniciales de los servicios de urgencias como a los tratamientos que recibió en el Hospital del Bidasoa, donde tuvo que ser intervenido quirúrgicamente.
Familiares y amigos explicaron a este periódico que los médicos han dado un plazo máximo de unos quince días para que pueda abandonar el centro sanitario, aunque «si todo va bien, podría salir incluso en siete u ocho».
A media tarde de ayer, una vez conocido este pronóstico, los allegados mostraron su alivio tras la lógica preocupación inicial. «Está bien, incluso gasta bromas para intentar que no nos preocupemos demasiado», señaló Maite, una de sus dos hermanas. Atrás quedaba ya el impacto que supuso la llamada de la Ertzaintza, que informó a su esposa del suceso a primera hora de la mañana; y también la tensión durante las primeras horas en el hospital, mientras se llevaba a cabo la operación a la que fue sometido.
Alegre y apreciado
Juan Pablo Urtizberea, irundarra de 49 años, es un hombre muy conocido y apreciado en el barrio de Ventas. De carácter alegre y extrovertido, es miembro de la asociación de vecinos y de la compañía del barrio para San Marcial -«de la tradicional», remarca uno de sus amigos-, en la que lleva saliendo «toda la vida», los últimos 14 años como alférez, y de la que este año ha sido elegido como banderín.
Precisamente, una de las cosas de las que ayer se lamentaba era de que su hospitalización le impedirá acudir a una cena con la compañía, una celebración que él mismo estaba preparando. Tampoco podrá presentarse este año al concurso de tortilla de patatas de Ventas. Aficionado a la cocina, el fútbol es otra de sus pasiones. Seguidor de la Real, fue entrenador del club Landetxa, en el que dejó impronta, como demuestra la presencia ayer en el hospital de varios ex jugadores.
«Una vez que ya nos ha contado lo que pasó, prefiere no darle vueltas y olvidarlo cuanto antes», decían sus familiares. En la habitación, «cambia de tema en cuanto es posible y nos habla de asuntos cotidianos», como su vuelta a Tesa, la empresa donde trabaja y, sobre todo, de las fiestas de su querido San Marcial.
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