-¿Cómo valora la convocatoria de huelga general por parte de la izquierda abertzale?
-Alguien ya ha dicho que tiene un carácter político. Me parece tremendo que los sindicatos quieran hacer más política que sindicalismo, que se dediquen más a poner sobre la mesa propuestas políticas que los propios problemas de los trabajadores. En el primer consejo de Gobierno del martes voy a anunciar la puesta en marcha del diálogo social con empresarios y centrales. Me quiero reunir con cada uno de ellos para luego intentar sumarlos a una mesa. Hago un llamamiento a quienes han organizado el paro para que lo desconvoquen y lleven sus reivindicaciones a esa mesa. La huelga general es el último instrumento cuando han fallado los demás mecanismos, y aquí ni tan siquiera se han puesto en marcha.
-ELA ya ha dicho que no participará en esas reuniones. ¿No deja lastrado el mecanismo que propone?
-Yo hablaré con ELA. El país necesita entendimiento para superar la crisis. No voy a aceptar vetos de nadie, y quien quiera excluirse, se autoexcluirá. Pero tendrá que explicar muy bien por qué. Aunque no venga ese sindicato, si los demás están dispuestos, habrá mesa de diálogo.
-¿Su Ejecutivo también intentará quitar hierro a la situación económica?
-Mi Gobierno se va a mantener fiel a la máxima de la veracidad y la realidad. Pero se pueden conjugar bien los dos mensajes. La realidad, francamente, es muy mala. Aunque aguantamos bien el primer embate de la crisis porque teníamos menos peso del sector inmobiliario que otra comunidades, ahora nos está golpeando con bastante más dureza que en el resto de España. La tasa de crecimiento del desempleo está siendo bastante superior a la media española. Nuestra tasa de actividad industrial ha bajado un veintitantos por ciento, la recaudación fiscal está siendo tremendamente menor de lo previsto, por lo que vamos a contar con menos recursos. La situación es muy delicada y nos está golpeando con mucha contundencia.
-No es un escenario muy tranquilizador.
-Pero podemos ser optimistas y realistas a la vez, en el sentido de que tenemos instrumentos como el Concierto y un sector industrial muy potente con el que podemos enfrentarnos a la crisis mejor que otros. Sabiendo que de ella hay que salir todos juntos porque nosotros vendemos nuestros productos al resto de España y a Europa. Vamos a utilizar todos los instrumentos, incluido el endeudamiento, pero vamos a ser rigurosos. Tenemos que analizar bien las cuentas, y entonces le diremos a la sociedad la verdadera situación, que en estos momentos no es nada boyante, todo lo contrario. Hay que acometer medidas estructurales. Y también hay que mandar un mensaje de esperanza porque atesoramos muchas fortalezas.
-El descenso de los pedidos industriales es enorme. ¿Van a ayudar a agilizar los créditos?
-Esta crisis tiene un factor financiero importante. Los créditos a las familias y empresas no están llegando, y hay que incidir en eso. Hay que acelerar las líneas de crédito y lograr que las familias consuman. No debemos desdeñar el aspecto psicológico de la crisis. Tendremos que lograr que el dinero fluya de una manera más dinámica. Lo que no puede permitirse un país es que un proyecto empresarial viable se caiga por falta de financiación. Vamos a buscar todas las fórmulas posibles, aun sabiendo que tenemos límites. No quiero adelantar mucho de estas cuestiones porque son las que voy a proponer en esa mesa de diálogo. No hay nada cerrado porque no sería de recibo. Iré a esas conversaciones con un borrador que no será el definitivo.
-¿Se pondrán en marcha algunas de estas medidas en el consejo de Gobierno del martes?
-No se debe esperar mucho de él porque algunas medidas no se pueden adoptar de manera tan rápida como yo quisiera. Cada propuesta necesita un sostén legal que todavía no existe. Lo que haré es decir a los consejeros que vayan trabajando para que en el siguiente quizá sí podamos ponerlas en marcha.
Gestión de Ibarretxe
-Ha hablado del endeudamiento. ¿Cuál será el destino de esos 3.000 millones de deuda que ha anunciado?
-Primero el financiero, para reanimar algunos sectores como el inmobiliario o el de la construcción. Habrá que impulsar la obra pública para asumir parte del desempleo que se está generando: infraestructuras, mejoras de servicios públicos... Vamos a hacer un plan especial para la industria del automóvil. También, por ejemplo, para los concesionarios. Intentaremos facilitar el acceso a las hipotecas para que la gente joven pueda alcanzar a ese objetivo de tener vivienda. E, insisto, todavía tenemos que ver cómo nos encontramos las cuentas públicas. Debemos constatar qué que remanente de tesorería hay, que parece que no hay ninguno, y comprobar con qué disponibilidad presupuestaria contamos.
-¿Es consciente de que puede endeudarse porque Ibarretxe fue prudente en el gasto?
-Es que, si cuando uno está en una época de bonanza económica no hace políticas pensando en el largo plazo, sería suicida. Y esta bonanza nos ha permitido financiar los servicios, ahorrar e ir pagando deuda.
-Es decir, que si hay caja es por la bonanza, no por la gestión de su antecesor.
-Yo no tengo ningún problema en poner en valor lo positivo de la gestión económica de Ibarretxe. No he venido a romper nada, pero es evidente que los tiempos han permitido ciertas políticas.
-¿Va a extender las ayudas a las personas a las que se les termina la cobertura por desempleo, como hacen otras comunidades?
-No me importa copiar lo que se está haciendo bien en otras partes. De hecho, lo estamos estudiando. Por eso vamos a reclamar la transferencia de las políticas activas de empleo; nos permitirá hacer itinerarios formativos para mejorar el acceso de personas en paro a ciertos puestos de trabajo. Una de las primera cosas que vamos a hacer es ayudar a las familias que tienen a todos sus miembros en paro.
-¿Cómo llevará a la práctica eso que usted llama «la racionalización de las sociedades públicas»?
-Creo que en el primer consejo de Gobierno podré dar algún dato del número de cargos públicos que hemos decidido reducir.
-¿Ve factible la fusión de las cajas?
-Rechazamos el proyecto del PNV, pero nunca nos hemos negado. No sólo es posible, sino necesario.
-¿A corto plazo?
-Intentaremos que sea pronto.