Los comienzos siempre son duros, peliagudos, y más cuando el proyecto que acaba de echar a andar cuenta con el sello de una institución pública. Hay licencia para criticar y el Bibat, la nueva joya del patrimonio foral alavés, no ha podido evitarlas. Mes y medio después de su inauguración, la información que acompaña a las piezas sigue siendo escasa y, en ocasiones, inexistente. La buena noticia, por contra, es que más de 13.000 visitantes han consolidado un ambicioso proyecto que ha fusionado la Arqueología con la historia de Fournier, del naipe, para revitalizar el Casco Medieval.
«El comienzo de la andadura del Bibat ha sido excelente, lo que confirma nuestra impresión de que la propuesta iba a funcionar bien. No obstante, un museo es un espacio vivo, que evoluciona con el paso del tiempo, de manera que tenemos que ir ajustando la oferta para que el público tenga una visita satisfactoria», explicó la diputada Cultura, Lorena López de Lacalle, en declaraciones a EL CORREO.
La información complementaria que en teoría debería acompañar las piezas sigue brillando por su ausencia en el ala dedicada a la Arqueología, no así en el Fournier de Naipes. Faltan traducciones del textos en latín encontrados en lápidas o columnas, detalles de la estela funeraria más antigua e incluso del jinete de la Edad de Bronce grabado en piedra, que ha sido estandarte del museo durante años.
La Diputación, lejos de ocultarlo, lleva semanas manos a la obra para subsanar estos errores. De hecho, el personal del complejo apostado en la entrada advierte al visitante de este déficit explicándole que se está trabajando para «mejorar» el museo. «El modelo se definirá en los próximos días para intentar incorporar las nuevas tarjetas identificativas a lo largo de mayo», explicaron fuentes forales.
Pero la tarea no parece fácil ya que son muchas las vitrinas donde están expuestas seis, siete o incluso más piezas, lo que dificultaría en exceso para el visitante la comprensión al enfrentarse a un baturrillo de cartulinas y obras en un espacio demasiado reducido.
Lo positivo son las más de 13.000 personas que en apenas mes y medio han visitado las entrañas del 'cofre' de bronce ideado por el prestigioso arquitecto navarro Patxi Mangado en pleno corazón del Casco Viejo. «No hay término medio en relación a la estética del edificio. O les encanta o lo aborrecen», explican desde el personal del Bibat.
«Sorpresa» por ser gratis
De estas 13.000 personas, menos de la mitad son alaveses, un dato que releva el interés que el museo está generando fuera de nuestras fronteras. Así, unos 3.100 son del resto de la comunidad autónoma y algo más de medio millar vinieron de otros países, sobre todo ingleses y franceses. Eso sí, también los ha habido chinos, australianos o letones, la mayoría de ellos empujados por la colección de naipes. La nota común es la «sorpresa» que manifiestan por que sea gratuito.
Respecto al día que más gente ha acogido, el jueves 9 de abril, Jueves Santo, batió todos los registros con casi 1.500 vistas frente a las 350 que se producen de media cada día.