Idoia Mendia se asomó ayer mismo al borde de un nuevo capítulo en su biografía. Al mismo tiempo que el lehendakari Patxi López firmaba los decretos de nombramiento de su Gabinete, ella, que aparece en esos papeles como consejera de Justicia y Administración Pública, asistía a la toma de posesión de Ángel Gil Hernández como nuevo presidente de la Audiencia de Vizcaya. Y lo hizo con la misma actitud con la que se ha movido en la política: discretamente.
No ha debido serle fácil porque esta bilbaína de 43 años, licenciada en Derecho por la Universidad de Deusto, irrumpió en la escena pública en 2002 como sustituta en la Cámara vasca de Nicolás Redondo Terreros cuando se produjo su estruendosa salida de la dirección del PSE, lo que garantizaba que los pasos de la nueva parlamentaria serían observados por muchos con gran atención.
Ha tenido esta mujer la cualidad de ser ampliamente conocida -para bien, lo cual ya constituye una credencial- dentro del partido y en el círculo parlamentario sin necesidad de cargar un altavoz a sus espaldas. Cuando los socialistas vascos presentaron la candidatura electoral el pasado enero, ella fue una de las aspirantes más aplaudidas. Alguien con maledicencia podría pensar que es porque pertenece a la ejecutiva del PSE en Vizcaya y mantiene una excelente relación con Patxi López y Jesús Eguiguren, con lo cual si alguien no aplaude igual lo sacan de la foto. Sin embargo, sus compañeros aseguran que no hay nada de eso, que su respaldo obedece a su carácter trabajador y a su «cercanía» en el trato.
López pone ahora a prueba su juego de equilibrios entre lo público y la reserva: aparte de dirigir Justicia y Administración Pública, Mendia será también la portavoz del Gobierno vasco. La que más sale en la foto. La ventaja de una portavoz políglota es que puede vender la gestión en varios idiomas y a distintos países. Que viene la BBC, no pasa nada: domina el inglés. Con la televisión francesa sucede algo parecido: se defiende bien en la lengua del país vecino.
Y si se le pregunta en euskera también responde. No en vano, su abuelo fundó hacia 1930 el batzoki de ANV en Barakaldo tras la escisión con el PNV y es pariente del ex vicelehendakari Jon Azua, consejero de Industria con Ardanza. La abogada lleva desde 1994 un bufete propio en Bilbao. Ahora continuará la saga familiar en Ajuria Enea.
Una abogada que cae bien
Su relación con el nacionalismo tiene otras ramificaciones. Se matriculó entre las primeras promociones de la ikastola Lauro, a donde llegó por mediación de su pediatra, el ex dirigente de HB Santi Brouard, asesinado en 1984. En la Universidad fue alumna del antiguo presidente del PNV Xabier Arzalluz; y desde las comisiones de Industria y Pesca del Parlamento ha trabado buenas relaciones con las cofradías de pescadores y colectivos más próximos a la órbita nacionalista.
«No tiene afán por figurar, pero lo acaba haciendo porque vale. Cae bien porque no intenta caer bien». Lo explica un colega del PSE. La 'fórmula Mendia'. En sus ingredientes también interviene una «gran capacidad de trabajo», su proximidad a las tesis vasquistas y un perfil político «muy guipuzcoano». Es decir, la composición adecuada para el socialismo que propugna Patxi López, abierto, capaz de tender puentes. No resulta extraño así que el lehendakari escogiera personalmente a Mendia -casada con el miembro de la ejecutiva socialista Alfonso Gil- para integrar su equipo con un cargo de peso.
Madre de dos hijos, de 12 y 6 años, concejal en Barrika y master en Relaciones Internacionales, la nueva portavoz posee la personalidad ventilada, aireada, de quienes han viajado y conocido otras mentalidades más allá del Gorbea. Residió varios años en Amsterdam y Bruselas. Realizó un postgrado en Relaciones Europeas e Internacionales y trabajó para la Comisión Europea. A su vuelta, a principios de los 90, ingresó en el PSE. No sabía entonces que su decisión le llevaría a ser, a partir de ahora, el rostro del Gobierno del cambio.