No será subterránea. Se construirá en superficie, como adelantó EL CORREO, en el espacio que ahora ocupa el aparcamiento del parque de Arriaga.Y se levantará en el plazo de tiempo más breve posible para sustituir «cuanto antes» a la vetusta terminal de Los Herrán. Pero aún se desconoce lo más importante: cómo será el edificio y el número de dársenas o andenes para los autocares que tendrá. Se trata, como recalcó ayer el alcalde Patxi Lazcoz, de definir «los matices» del proyecto, después de que todos los grupos municipales, a excepción de EB, acordaran ayer olvidar de por vida el proyecto de intermodal soterrada, jalonada por un hotel y un bloque de oficinas, por su elevado coste de cien millones de euros.
Pero sean matices o no, la reunión celebrada durante toda la mañana por parte de la sociedad municipal Ensanche XXI duró más de lo esperado. La razón: el desencuentro de los partidos a la hora de decidir cómo será el nuevo y esperado complejo.
De hecho, una vez más, los concejales no supieron ponerse de acuerdo en cuestiones como si el número de dársenas debe ser de 35 (26 en uso y nueve de reserva), como se recogía en el proyecto de la terminal subterránea, o menos. «Se eligió hacer 35 porque realizar ampliaciones en el futuro en el subsuelo era muy complicado. En superficie, se pueden reducir porque ahora no se necesiten tantas. Más tarde se podrían ampliar», reflexionó el regidor socialista.
Las discrepancias se extendieron también al diseño del nuevo edificio. El alcalde pretendía que ayer se definieran la orientación y la dimensión del inmueble, pero el resto de los grupos le pidieron tranquilidad. Incluso, el propio Lazcoz reconoció haber admitido una sugerencia del PP para que se construyeran marquesinas en los andenes con el objetivo de que los viajeros se puedan guarecer del frío y la lluvia. «Lo que sí garantizo es que no será un apeadero como han dicho algunos -en alusión a los populares- sino un edificio que aporte arquitectónicamente un valor añadido a la ciudad. No será una caja de zapatos», subrayó.
El regidor se comprometió, además, a que la afección al parque de Arriaga de la nueva estación sea «la menor posible», como exige una parte de los vecinos, y a trasladar a los residentes el acuerdo que se alcance en Ensanche XXI.
Tanto desencuentro y tan poca definición llevó a los partidos a tomar una decisión salomónica: que sean los técnicos de la Diputación -institución que debe aprobar el proyecto de ejecución- y de la empresa Trakteplan -fue la que calificó de inviable económicamente la terminal soterrada- los que resuelvan todas las dudas. La solución, en forma de informe, se conocerá a finales de mes. PSE, PP y PNV apoyaron esta decisión, mientras que EB se opuso a que se redacte el anteproyecto, y EA se abstuvo a la espera de hablar con los vecinos.
Si al final los grupos aprueban las sugerencias de los técnicos, Trakteplan comenzará a redactar el anteproyecto. «Las obras se iniciarán a lo largo del próximo año», destacó Lazcoz, que eludió aventurar una fecha para la apertura de la nueva terminal. Su 'mano derecha', el concejal de Urbanismo Juan Carlos Alonso, aseguró a este periódico que la estación podría estar operativa a finales de 2011 o principios de 2012. El coste estimado del proyecto es de entre 18 y 20 millones.
Consenso vecinal
El desacuerdo entre los partidos incluso en un proyecto tan importante como éste quedó patente al término de la reunión. El portavoz del PP, Javier Maroto, advirtió a Lazcoz que no dará el sí definitivo al proyecto «hasta que el alcalde deje de improvisar y presente un plan serio, ambicioso y presupuestado hasta el último céntimo y consensuado con los vecinos». Los populares insistieron en que «sólo si se cumplen todas las premisas lo apoyaremos».
En un tono menos áspero, el PNV se mostró «abierto a cualquier estación que no hipoteque la intermodalidad como concepto para Vitoria. Sí a la reformulación del proyecto, pero también la afección para el parque debe ser mínima. Además, deben ser los técnicos los que definan el edificio», enfatizó su portavoz, Malentxo Arruabarrena.
EB, por su parte, calificó de «sorprendente la irresponsabilidad» de los partidos por adoptar la decisión de construir la terminal en superficie «sin conocer el informe que la avala». Su líder municiapl, José Navas, defiende una estación soterrada. Y Antxon Belakortu, de EA, se congratuló de que el Gabinete Lazcoz «haya reconocido que el proyecto agresivo e invasivo que ha defendido mucho tiempo era inviable».