Sus colegas del Partido Republicano no estarían muy contentos de escucharle, pero el miércoles el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, se convirtió en uno de los grandes impulsores del debate para legalizar la marihuana. «Es hora de analizarlo», afirmó el protagonista de 'Terminator', que ve en esta hierba con propiedades psicoactivas una fuente de ingresos para un estado al borde de la bancarrota. «Creo que todas esas ideas para crear nuevos ingresos deben debatirse. Yo estoy abierto. Deberíamos estudiar cuidadosamente lo que ha pasado en otros países donde se han legalizado la marihuana y otras drogas parecidas».
Sin mencionarlo, Schwarzenegger hablada de su Austria natal. En la misma California los votantes aprobaron en 1996 el uso y la venta del cannabis para uso medicinal. Como estas leyes se enfrentan a las federales, durante el Gobierno de George W. Bush la Fiscalía General lanzó al FBI contra estos centros autorizados por el estado, lo que creó graves conflictos.
El nuevo mandatario estadounidense, Barack Obama, ha prometido dedicar las fuerzas del Estado a mejores fines, pero se opone a considerar la legalización de la marihuana como una medida para enfrentarse a la crisis. La pregunta fue la más repetida en el único chat que ha puesto en marcha el inquilino de la Casa Blanca, lo que a su juicio «dice mucho de los internautas», bromeó el mandatario afroamericano.
California sería el estado ideal para poner a prueba esta medida de autorizar la venta de marihuana para consumo libre, ya que una encuesta de campo realizada el mes pasado por Field Poll revela que el 56% de los votantes la apoyaría. Con ella se estima que se podría recaudar entre 1.200 y 1.340 millones de dólares anuales (entre 900 y 1.000 millones de euros), que contribuirían a paliar el déficit que en quince meses alcanzará los 15.000 millones.
Mayores de 21 años
El congresista de San Francisco Tom Ammiano ya ha introducido una ley que autorizaría el consumo de marihuana a todos los mayores de 21 años. Los vendedores al por mayor pagarían al estado una cuota fija anual, mientras que los minoristas abonarían poco más de 37 euros por onza (unos 28,5 gramos). La ley prohibiría la venta del famoso cannabis cerca de las escuelas y vetaría su consumo en lugares públicos.
Sus críticos, como el congresista republicano del estado Chuck DeVore, ven en la 'maría' efectos alarmantes. «La gente puede volverse paranoica, perder la iniciativa de trabajar, y no vivimos en un tipo de sociedad libertaria donde cada uno es completamente responsable de sí mismo, sino que el coste de sus malas decisiones recaería sobre el resto de los contribuyentes», clamó.
Los miembros del Proyecto para la Política de la Marihuana contraatacan resaltando que los efectos del alcohol son mucho más dañinos. Y el propio Schwarzenegger y ha dicho en el pasado que el cannabis «no es una droga, sino la hoja de una planta».