El Gabinete Lazcoz deberá utilizar hoy sus mejores argumentos en la reunión que celebra la sociedad municipal Ensanche XXI para convencer a los principales partidos de la oposición, PP y PNV, de las bondades del nuevo proyecto de estación de autobuses en superficie que proyecta construir junto al parque de Arriaga. El alcalde acaba de renunciar a levantar en ese mismo espacio una intermodal subterránea, jalonada por un hotel y un bloque de oficinas, por su elevado coste de cien millones de euros.
Si el equipo municipal de gobierno -integrado, en minoría, por los socialistas- quiere contar con el apoyo de populares y nacionalistas, la futura terminal deberá cumplir dos requisitos: ser un edificio emblemático, como demanda el PP, y garantizar la intermodalidad para cuando se soterre el ferrocarril, como le obliga el PNV.
De momento, Lazcoz ya ha anunciado que la nueva estación que proyecta, llamada a sustituir al obsoleto inmueble de la calle Los Herrán, costaría alrededor de veinte millones de euros. Estaría compuesta por entre 26 y 25 dársenas para los autobuses y se levantará en la zona que ahora ocupa el aparcamiento del parque de Arriaga. Además, se construiría un parking subterráneao con capacidad para cerca de cuatrocientos vehículos.
De cumplirse los plazos, las obras comenzarían a lo largo del próximo año para que esté operativa a finales de 2011 o principios de 2012. Ahora, sólo le queda al regidor socialista convencer al resto de formaciones de la Corporación.
En esta línea se manifestó ayer Juan Carlos Alonso, concejal de Urbanismo. El político socialista apeló a la «responsabilidad» de los partidos para impulsar el proyecto y posibilitar el cierre de la infraestructura de Los Herrán, que ya acumula quince años de provisionalidad. «Se va a plantear una alternativa al edificio que se pretendía, por lo que todos debemos hacer un ejercicio de responsabilidad», demandó en declaraciones a EL CORREO.
«Muy adelantado»
En un claro 'guiño' a los grupos municipales, el 'número dos' del Gabinete Lazcoz prometió que la terminal en superficie «no será un apeadero», en alusión al requerimiento del PP, y que «garantizará» la intermodalidad, como pide el PNV. «No vamos a cambiar una chapuza como la que ahora tenemos por otra. Además, ni el Gobierno vasco ni la Diputación lo permitirían», subrayó.
Alonso cree que el complejo de Arriaga podrá estar en funcionamiento a finales de 2011 «porque buena parte del trabajo de proyección está muy adelantado». También se congratuló de que las obras no afectarán al tráfico de Portal de Foronda, la principal vía de salida hacia Bilbao. «Con el otro proyecto, había que desviar el tráfico 18 meses, con lo que ello significaba», recordó.