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«Si yo me hundo, tu también». Fue la lacónica frase que recibió Patricia de su marido después de que esta mujer valenciana le denunciara por malos tratos. Ocurrió hace un año. El hombre fue condenado por violencia doméstica, aunque realmente acabó entre rejas por su vinculación con una red de tráfico de drogas. Ahora, Patricia y sus dos hijos van a quedarse en la calle ya que su ex pareja no paga la parte de la hipoteca que le corresponde (650 euros) y el banco ya ha puesto encima de la mesa la orden de embargo de la vivienda.
Según explica la mujer, su antiguo esposo tiene bastante dinero y el único objetivo es cumplir la amenaza que le lanzó al interponer la denuncia contra él. Posee numerosas propiedades, entre ellas tres casas, aunque en el último mes ha vendido todos los inmuebles a través de su hermano, al que ha otorgado poderes notariales. «Te animan a denunciar los malos tratos porque dicen que la Administración te apoya y ahora me voy a quedar en la calle», se queja Patricia.
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