El cambio político en Euskadi llegará hasta la raíz del Árbol de Gernika. Junto a este emblema de las libertades de los vascos, Patxi López renovará hoy la fórmula con la que los lehendakaris acostumbran a asumir esta responsabilidad, en un acontecimiento solemne y pleno de simbología. El líder del PSE, de reconocida trayectoria laica, sustituirá las alusiones religiosas utilizadas por sus antecesores del PNV, desde que en 1936 José Antonio Aguirre jurase bajo el lema «Ante Dios humillado». En su lugar, López prometerá el cargo sobre un ejemplar del Estatuto, reivindicado por los socialistas como lugar de encuentro de los ciudadanos del País Vasco, y con alguna referencia a la Constitución en su discurso. El jefe del Gobierno ha decidido introducir savia nueva al juramento con una modalidad en la que expresará su «respeto» a la sociedad y sus parlamentarios electos, pero sin romper con las tradiciones y creencias más arraigadas, tanto en el ideario nacionalista como en el culto católico.
Estas son las principales novedades de la ceremonia que corona esta mañana a Patxi López como lehendakari de la novena legislatura en la Casa de Juntas de Gernika, convertida en sede parlamentaria para la ocasión. Dos días después de su investidura en la Cámara de Vitoria, López preside el acto de mayor carga simbólica de los que acompañan el acceso a la Lehendakaritza y con un protocolo más estricto.
Todo está programado. El acontecimiento comienza a las 10.45 horas con la llegada de la presidenta de las Juntas Generales de Vizcaya, Ana Madariaga. Sucesivamente, entrarán en el hemiciclo los miembros de la mesa del Parlamento; su responsable, Arantza Quiroga; los presidentes de las comunidades autónomas -han sido invitados todos-; los representantes del Gobierno de España, entre los que figuran los vicepresidentes María Teresa Fernández de la Vega y Manuel Chaves; Patxi López como lehendakari designado y Juan José Ibarretxe como saliente, quien tendrá un protagonismo especial en el evento. Entregará en mano a López la makila, el bastón de mando que le acredita como nuevo jefe del Ejecutivo vasco.
La ceremonia, que ha contado con el artista José Ibarrola como asesor, tiene dos actos. El primero se celebra en el interior de la Casa de Juntas. Una vez repasado el resultado del pleno de investidura -39 votos para López, 35 para Ibarretxe y una abstención-, se dará lectura al decreto firmado por el Rey que certifica el nombramiento de López. El documento ha sido enviado por fax, pues el Monarca se encuentra de viaje oficial por Letonia y Lituania en estas fechas. Por este motivo, Arantza Quiroga aún no ha cerrado la fecha para la tradicional audiencia que Don Juan Carlos tributa a la presidencia del Parlamento vasco en la Casa Real. Dentro del salón de plenos, el nuevo lehendakari tomará posesión con su primera referencia al marco estatutario de Gernika, aunque ayer no se concretó si la reivindicación del texto aprobado en 1979 también engloba al Estatuto de autonomía vasca refrendado durante la presidencia del jeltzale Aguirre.
«Humildemente»
Los socialistas han querido dar un realce especial al segundo acto central que tiene lugar fuera, junto al roble de Gernika. En este emblemático recinto, López sustituirá la fórmula de la jura por la de la promesa sin tono religioso. Prometerá el cargo sobre un ejemplar del Estatuto editado expresamente para la ocasión. Y cambiará la tradicional declaración «Ante Dios humillado, en pie sobre la tierra vasca...» de hace más de setenta años por una promesa de respeto al pueblo vasco, pronunciada «humildemente».
Casado por lo civil con Begoña Gil en una ceremonia oficiada por el socialista José Antonio Pastor cuando éste era alcalde de Ortuella, el nuevo lehendakari dedicará partes estelares de su discurso a dos históricos del PSE. Recordará a Ramón Rubial, considerado por los socialistas como el primer lehendakari desde la recuperación de la democracia como presidente del Consejo General vasco en 1978. El propio Rubial llegó a plantar en el lugar un retoño del árbol de Gernika.
En realidad, el ejemplar actual apenas tiene treinta años, ya que es el cuarto roble de una estirpe que se remonta siglos atrás. El anterior se secó en 2004, víctima de hongos y parásitos con 146 años de antigüedad. En este entorno, desconocidos arrojaron en la madrugada de ayer pintura roja y amarilla que las brigadas de limpieza manguearon durante la jornada.
López también situará en un sitio de honor a Txiki Benegas, como reconocimiento a su intento de lograr la Lehendakaritza en los años ochenta. Tras la promesa del cargo, volverá la música. Los presentes, guiados por un coro de tres personas, entonarán el 'Gernikako Arbola'. Con anterioridad está previsto que los parlamentarios canten el 'Agur Jaunak'.
No faltará el aurresku de honor a la vera del Árbol del Gernika, aunque con un toque especial. Posiblemente, el dantzari luzca esta vez una vestimenta distinta a la tradicional, a los sones de un txistu que podría estar acompañado por un oboe. «Se trata de actualizar la estética, acercarnos al siglo XXI», explicó un profesional que ha intervenido en la preparación de la ceremonia. La banda de la Ertzaintza interpretará el 'Gora Ta Gora', himno de Euskadi, como colofón a la ratificación de Patxi López como primer lehendakari del PSE-EE.