¿Fue una absoluta falta de respeto o una manera absurda de burlar el horror en mitad del terremoto que se cobró casi 300 vidas en la región italiana de Los Abruzos? Sea como fuere, Silvio Berlusconi, el primer ministro italiano, ha vuelto a dar que hablar.
Ayer se conoció que 'Il Cavalliere', de 72 años y sometido a un cúmulo de operaciones estéticas e implantes capilares, cortejó a una voluntaria en mitad de la desolación de un seísmo. El chusco suceso ocurrió el pasado 25 de abril. El político italiano se reunió con un grupo de voluntarios y, al hacerse la preceptiva foto, preguntó a Giovannazzi Beltrami, voluntaria de Solidaridad Internacional y madre de dos hijos, si podía «palparla un poco».
La escena fue captada por el cámara de la televisión local Trentino TV, pero su emisión ha sido pospuesta un mes, para atenuar el efecto del sonrojante espectáculo. «¿Puedo palpar un poco a la señora?», pregunta Berlusconi a la voluntaria entre los escombros de una iglesia, instantes antes de retratarse junto a bomberos, cooperantes y voluntarios. Luego, el grupo se disolvió.
El primer ministro, relatan los diarios italianos, posó la mano en la espalda de la mujer. Giovannazzi confirmó ayer el incidente a la prensa y precisó que se sintió «fastidiada por la frase», pero que prefirió «no hablar entonces porque la emergencia era la prioridad del terremoto y darle importancia a la frase desviaría la atención de los espectadores».
El mismo día de la visita a la región siniestrada trascendió que Berlusconi galanteó a una médico, a quien espetó: «¡No me importaría que me atendiera una señora como usted!».
Ahora, el anuncio de que la segunda esposa de Silvio Berlusconi, Veronica Lario, ha decidido pedirle el divorcio ha movido a la cadena a rescatar la secuencia.
Veronica Lario ha optado por la separación tras 17 años de matrimonio harta de los galanteos, desplantes y líos de faldas de su marido, que, dijo, «ofenden» su dignidad de mujer.
Antes de conocerse el comentario de Berlusconi en la ciudad de L'Aquila, otro escándalo con ribetes femeninos salpicó a Berlusconi: la inclusión de una troupe de bellezas sin méritos políticos en las listas de su partido para las próximas elecciones europeas.
La separación de 'Il Cavalliere' se barruntaba desde el pasado verano, cuando Lario confesó que llevaba diez años meditándolo. La pareja ha cumplido 17 años casada y tiene tres hijos: Barbara (de 24 años), Eleonora (de 22, y que estudia en Estados Unidos), y Luigi (de 20, que sigue los pasos empresariales del primer ministro italiano).
El inicio del fin de la controvertida pareja escribió un sangrante capítulo el 28 de abril, cuando Lario leyó que Berlusconi se había acercado al pueblo sureño de Casoria para festejar el decimoctavo cumpleaños de Noemi Letizia, una rubia que sueña con hacer carrera en la televisión y que remitió un 'book' fotográfico a su mentor en Roma.
La joven, que se refirió a Berlusconi llamándole «papi», dijo que le conocía desde hacía tiempo y que iba a verlo a Milán y a Roma porque «el pobre» no podía visitarla en su Nápoles. Berlusconi le llevó como regalo un collar de oro con un brillante. Una joya.