Al Alavés se le acumulan los problemas en este final de campaña. Mientras el equipo trata de enderezar el rumbo deportivo y el club se afana en buscar un plan de viabilidad en el caso de un hipotético descenso a Segunda B, también quedan pendientes flecos importantes dentro de la gestión que deben atenderse en breve. Y es que, a mes y medio de la conclusión del contrato de alquiler del terreno que ocupa el aparcamiento de visitas de Ibaia y uno de los campos de hierba natural, no existe aún un acuerdo con los dueños, que solicitan 12.000 euros al año como arrendamiento.
Desde el momento en que se produjo la amplicación y remodelación de la ciudad deportiva José Luis Compañón, en el año 2001, el Alavés usa la zona alta de sus instalaciones de Ibaia gracias a un contrato de cesión firmado bajo el mandato de Gonzalo Antón. El resto de los terrenos es propiedad del club albiazul, pero no el párking exterior y el campo ubicado junto a él. En concreto, pertenecen a una familia afincada en La Rioja.
Las opciones para el Alavés son varias. La primera y más cercana, alcanzar un acuerdo con los propietarios para renovar el contrato de alquiler de esa zona de Ibaia, que por parte del club se considera indispensable para el normal funcionamiento de sus equipos inferiores. La segunda, contemplada en el contrato firmado en 2001, es dejar la zona del aparcamiento y del campo como se encontraba en el momento de ser alquiladas. Es decir, meter las excavadoras en Ibaia para que esa parte vuelva a ser una pieza de labranza. Sin embargo, esta opción supondría para el club tanto o más dinero que mantenerla alquilada. La tercera salida -hacer uso de una opción de compra por dos millones de euros -se descarta sola en estos difíciles momentos para el club.
200.000 euros
Consciente de este problema desde hace meses -hay negociaciones con los propietarios desde el año 2008-, el club ha tratado ya en varias ocasiones de buscar financiación para hacer frente a una partida económica que podría llegar a cerca de 200.000 euros. Los dueños solicitan 12.000 euros al año por un contrato de cinco temporadas y, además, una compensación de 120.000 euros.
Dada la situación económica, el Alavés se ha dirigido ya a la Federación Española de Fútbol y también al Ayuntamiento de Vitoria para tratar de buscar una vía económica con la que evitar encontrarse el 30 de junio ante un gran problema. Más bien, con uno añadido a los que tendrá que hacer frente dentro de pocas semanas, sobre todo en el caso de que el equipo sea incapaz de remontar y conseguir la permanencia en Segunda.
En esos días el club deberá hacer frente, además de a esta situación puntual de Ibaia, a los pagos de las fichas de los futbolistas de la plantilla. Es decir, vencimientos muy importantes que en este momento todavía están lejos de estar asegurados.