Entente acorazada. El equipo municipal de gobierno -de los socialistas, en minoría- y los principales partidos de la oposición, el PP y el PNV, se han conjurado para encauzar este mismo año un nuevo diseño de estación de autobuses para la capital de Euskadi, si bien ya no será soterrada por la elevada inversión que conlleva. Los tres grandes partidos del Ayuntamiento han adoptado este firme compromiso después de que el Gabinete Lazcoz renunciara a la «gran puerta de entrada de Euskadi» -una ambiciosa intermodal subterránea, coronada por un hotel y un bloque de oficinas-. La marcha atrás del alcalde se ha producido tras conocer, un año y medio después de trabajar en el plan, que su coste (100 millones de euros) era inasumible y su viabilidad económica, nula.
Conscientes de la acuciante necesidad de construir este equipamiento y de cerrar de una vez la vergonzante terminal de Los Herrán, ahora 'sólo' queda alumbrar un nuevo proyecto, al gusto de los tres aliados, para la esquina del parque de Arriaga más próxima a la rotonda de América Latina. El alcalde, Patxi Lazcoz, apuesta decididamente por una «estupenda» estación de autobuses al aire libre, compuesta por un edificio con forma de caja de zapatos, rodeada de entre 26 y 35 dársenas y con un aparcamiento subterráneo para 400 vehículos, «que se empezará a construir en 2010 y que estará en marcha al año siguiente». Todo ello, según detalló el propio regidor socialista a EL CORREO, estaría valorado en cerca de 20 millones de euros. Ésa es la cantidad de la que dispone, al contar también con la aportación comprometida de la Diputación.
En cuanto al establecimiento hotelero y el bloque de oficinas que se iba a levantar sobre la fallida intermodal, el presidente de la Corporación quiere trasladarlos a sendas parcelas en la zona de Lakua. ¿La razón? La situación actual de crisis haría prácticamente imposible encontrar un gestor para el primero e inquilinos para el segundo, lo que impediría sufragar buena parte del plan. Algo similar ha ocurrido en otras ciudades, como en Bilbao, en donde se ha decidido paralizar el espectacular proyecto de la arquitecta iraní Zaha Hadid para que urbanizara con viviendas de lujo la península de Zorrozaurre. La caída en picado de la venta de pisos libres, con lo que se pretendía cubrir la operación, ha obligado al alcalde Azkuna a meter el plan en un cajón.
Obligado a bajar el pistón
Consciente de la dificultad de dar con inversores privados, Lazcoz no ha tenido más remedio que deshacerse de los equipamientos complementarios con los que quería dar lustre al proyecto, bajar el pistón de la nueva estación de autobuses y resignarse con otra notablemente más modesta. Su nuevo plan no parece convencer, por el momento, al resto de grupos.
El portavoz municipal del PP adelantó ayer su opinión: «Es una estación rácana, un apeadero al aire libre que Vitoria no se merece», descalificó Javier Maroto, quien condicionó el apoyo de su grupo al equipo de gobierno a que impulse un «edificio singular y emblemático que permita acoger la futura llegada del tren de alta velocidad».
Su homóloga en el PNV, Malentxo Arruabarrena, no quiso entrar a valorar la nueva propuesta de Lazcoz «hasta conocerla con más detalles», pero advirtió de que la futura terminal debe ser «de categoría, para que esté a la altura de esta ciudad, y que favorezca la intermodalidad». Más mordaz, el portavoz de EB, José Navas, comparó a Lazcoz con Juan Palomo -«él se lo guisa, él se lo come»- y avanzó que reclamará una estación soterrada «para asegurar que se conectará con la alta velocidad». También exigente se mostrará el único concejal de EA, aunque en otro sentido. «Lo importante es la afección cero al parque», reiteró Antxon Belakortu.
Los cuatro, con Lazcoz a la cabeza, se sentarán mañana a la misma mesa para empezar a pergeñar el nuevo proyecto. Lo harán con la presión en el cogote del profundo malestar que ha generado en los ciudadadanos el fracasado plan que tanto publicitó el equipo municipal de gobierno y, también, de los 15 años que lleva camino de cumplir la terminal 'provisional' de Los Herrán. PSE, PP y PNV están confabulados, eso sí, para que no llegue a los 17.