Regresaban de Las Palmas de Gran Canaria, donde habían disputado el Campeonato de España de voleibol en la categoría juvenil femenino. Las doce jugadoras del Emevé Lugo, todas de entre 15 y 18 años, habían perdido en la final, pero saboreaban el mérito de haber quedado subcampeonas en el torneo nacional, en el que destacaron por su buen juego. Un esfuerzo que perdió toda su importancia cuando el microbús que las transportaba a la capital lucense desde el aeropuerto sufrió un accidente, segun Tráfico, por un «despiste» del conductor: dos de las jugadoras fallecieron y sus diez compañeras resultaron heridas, una de ellas muy grave.
El siniestro se produjo poco después de las doce del mediodía a la salida de la terminal de Santiago de Compostela. La expedición deportiva -compuesta por 17 personas, entre jugadoras y otros miembros del equipo- se desplazaba a Lugo para presenciar el Campeonato de España juvenil masculino, en el que precisamente sus compañeros de club se disponían a disputar la final. El microbús acababa de salir del aeropuerto cuando, en una rotonda, chocó contra un muro de contención y volcó, para salir despedido hacia el lado opuesto. Los guardarraíles impidieron que se precipitara desde unos siete metros sobre una autovía.
Aída Cela, de 18 años, falleció en el acto. Viajaba con su padre, tutor del equipo, que si bien no sufrió lesiones físicas de importancia, se encontraba anímicamente destrozado. Su compañera Iris Aries murió por la tarde, tras ser operada del fuerte traumatismo que sufrió en la cabeza. Al cierre de esta edición, una tercera jugadora, Patricia Xavier, se encontraba en estado muy grave tras ser intervenida: según fuentes de la investigación, tanto Iris como Patricia salieron despedidas por la ventana del autocar al no llevar puesto el cinturón de seguridad.
El conductor, ileso
La Guardia Civil baraja la posibilidad de la «distracción» del conductor como principal hipótesis para explicar el siniestro. Según explicó un portavoz, el autobús también «podría haber ido a una velocidad superior a la autorizada» para acceder a una rotonda. Las marcas de la frenada sobre el asfalto eran evidentes. Fue el propio conductor, que sólo sufrió unos rasguños, el que alertó a su empresa de que había tenido «un grave accidente». Un portavoz de la compañía de autocares Bernardo e Hijos destacó la «amplia experiencia» del chófer.
La Federación Española de Voleibol suspendió todas las competiciones, entre ellas la final del campeonato masculino al que acudían las jugadoras accidentadas como espectadoras. Su presidente, Agustín Martín -que calificó el siniestro como «la mayor tragedia del voleibol español»-, se desplazó a Lugo para acompañar a las familias de las deportistas fallecidas. «El ambiente es muy triste. Todo el mundo está muy afectado «Eran chicas muy jóvenes, que simplemente venían de jugar un partido. No se merecían esto», lamentó una directiva del club lucense.