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Política

JOKIN BILDARRATZ PRESIDENTE DE EUDEL Y ALCALDE DE TOLOSA (PNV)

Acusa a Patxi López de no dar prioridad a los «problemas reales» al pactar con el PP y pide tiempo para que el PNV se asiente

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«Todos los partidos, con generosidad, debemos llegar a acuerdos»
Bildarratz asegura tener preparada una carta para pedir una entrevista con el nuevo lehendakari «cuanto antes». / BORJA AGUDO
El presidente de los ayuntamientos vascos, Jokin Bildarratz (Tolosa, 1963), lo tiene claro: «Hay que transmitir optimismo a la sociedad» para superar la crisis económica y la amenaza de ETA. Por eso exige a los partidos vascos «llegar a acuerdos» en las grandes cuestiones. Crítico con Patxi López por pactar con el PP sin atender «las necesidades del país» para llegar a Ajuria Enea, pide tiempo para que el PNV asuma su paso a la oposición. «Todo el mundo debe seguir un proceso natural de asentamiento», reconoce.
-Como presidente de Eudel, ¿qué espera del nuevo Gobierno?
-Los ayuntamientos estamos en un momento clave: por la situación económica y porque intentamos ser parte activa dentro del entramado institucional. Estamos a la expectativa de cómo viene a trabajar el nuevo Gobierno y cuál va a ser su actitud. Una de las primeras cosas que vamos a hacer es pedir una entrevista y establecer una relación.
-¿Confía en que haya una Ley Municipal rápido?
-De manera rápida no creo. Para junio el nuevo Gobierno va a tener un documento sobre cómo vemos nosotros esta ley. Los ayuntamientos estamos de acuerdo al cien por cien; con el Gobierno, al 95%; y con las diputaciones, al 90%. No se nos escapa que la Ley de Territorios Históricos puede entrar en conflicto.
-¿Es necesario un acuerdo ya?
-Cuando las cosas estaban bien en lo económico, decíamos que era básica una ley para definir qué competencias tiene cada uno y con qué recursos. Cuando la situación económica lo permite, se asumen competencias que no te corresponden. Pero en la actual crisis, tenemos que gestionar lo que nos toca. Porque ocuparnos de más cosas nos impide llevar adelante nuestras competencias reales. Gastamos un 30% en cuestiones que no nos competen.
-¿Qué opina del pacto PSE-PP?
-Es una mentira. Se ha conformado un Gobierno con 25 escaños, totalmente débil, cuando la sociedad y los partidos están de acuerdo en que las prioridades son la paz y la economía. Ambos temas exigen grandes estabilidades, gobiernos fuertes y potentes. Antes se acusaba a Ibarretxe de que no priorizaba los problemas reales de la sociedad, justo lo que está haciendo el PSE.
-¿Usted cree?
-No está visualizando las necesidades del país sino dando prioridad a otras cosas, como llegar a un acuerdo con el PP para descabalgar a alguien. Actuar en negativo es malo para todos. Y todo ello cuando el PSE plantea al PNV un acuerdo en temas económicos. ¿Esto qué significa? Nos dice que nuestro modelo no vale y el suyo sí, pero que vayamos hacia ellos para ver cómo podemos trabajar juntos. La sociedad está viviendo un despiste tremendo porque la gente no está preocupada por quién va a ser consejero sino por los EREs, por poder quedar en paro... Todos debemos hacer una reflexión seria, unos más que otros. Cuando la gente ha participado en unas votaciones y no encuentra un reflejo del sentir mayoritario se genera una situación muy complicada.
-¿El clima convulso de los últimos años le ha podido pasar factura a Ibarretxe? Algo habrá hecho cuando ni PSE ni PP quieren pactar con él y le achacan su trayectoria.
-Y a pesar de esa trayectoria, en el Congreso, en el Parlamento vasco y en las Diputaciones se han aprobado los Presupuestos. Había suficiente inteligencia para que, salvando las distancias, todas esas instituciones tuvieran un marco presupuestario. En estos momentos, cuando más necesario es, me sorprende que no seamos capaces de establecer políticas claras.
-¿Qué ha fallado entonces para que Ibarretxe no sea lehendakari?
-Las ansias del PSE. Por una parte, han visto que una oportunidad como ésta no se le iba a brindar otra vez, que no todos los días podrá sacar 25 escaños. Y, por otro, ha habido un acuerdo claro de Estado entre PSOE y PP para que el que más votos obtuviera en Euskadi gobernara. En 2001 comenzó una estrategia, si quieres motivada por Lizarra por un planteamiento de hostilidad, de confrontación importante que no salió como se esperaba y a partir de ahí se trabajó de otra manera.
-¿Sólo por una estrategia de Estado? ¿No cabe ninguna crítica interna?
-Seguro que el PNV ha hecho algo que ni a PSE ni a PP ha gustado. Pero eso también tiene otras connotaciones porque hasta ahora, en la legislatura pasada, hemos funcionado. Ha habido espacios de colaboración en Madrid y aquí. En campaña, Patxi López dijo mil y un veces que no iba a hacer un pacto con el PP, y lo ha incumplido. Eso es lo que genera cierta desconfianza y perplejidad. Alguien que todavía no ha empezado y ya se contradice.
Responsabilidad
-¿Serán posibles los acuerdos tras la investidura de Patxi López?
-Este país necesita acuerdos. No sé en qué línea hay que trabajarlos. La sociedad necesita optimismo. No es que haya que engañar a la gente, pero tenemos, entre todos, que encaminar la situación política y buscar coherencia, unos más que otros, porque todos vamos a tener diferentes responsabilidades. Pero debemos buscar acuerdos. Tenemos que hacer el país posible y llevamos camino de hacerlo imposible por un pacto antinatura PSE-PP.
-¿Tan grave lo ve?
-Si hacemos entre todos un país imposible quiere decir que vamos a sufrir durante tiempo. Lo importante es trasladar a la ciudadanía optimismo y que somos capaces de llegar a acuerdos. Cada uno desde la responsabilidad que tenga; unos en el Gobierno, otros en la oposición.
-Parece difícil cuando Andoni Ortuzar, presidente del PNV vizcaíno, habla de no dar ni agua al Ejecutivo.
-No le debemos dejar respirar ni un minuto al nuevo Gobierno. No es tiempo de tumbarse a descansar.
-La expresión daba a entender que no habría acuerdos con el PSE.
-Yo parafrasearía a Izaskun Bilbao cuando dijo que este partido quiere demasiado a este país como para no trabajar por él.
-¿Tarde o temprano el PNV apoyará ciertas leyes?
-No sólo el PNV, a todos los partidos no les va a quedar otro remedio. Y eso significa trabajar por la sociedad en positivo. La política es generar bienestar y pelearnos en sede parlamentaria para conseguir el mayor nivel de vida posible.
-¿Eso lo ve en el corto plazo?
-La gente entiende que nos enfrentamos a una nueva situación. Viene algo diferente. Dejemos que las cosas vayan normalizándose y evolucionen. Todo el mundo debe seguir un proceso natural de asentamiento. Pero como dice Ortuzar ni un minuto de respiro. Ni con el PSE, ni con el PNV, ni con los ayuntamientos. Hay que ver cómo equilibramos dos conceptos: el de trabajar juntos y el de la exigencia con el Gobierno.
-¿Cómo ve al partido...?
-En plena forma...
-¿...como decía Urkullu, digeriendo el pasar a la oposición?
-El partido está como todo el mundo, digeriendo la situación, a la expectativa, con perplejidad ante lo desconocido. Lo importante es que sepamos hacerlo bien y no vayamos contra nada, sino a favor.
-¿Por ejemplo?
-Que no vayamos contra el euskera, contra EITB, contra nuestra cultura o creemos una guerra de banderas. Que no metamos el dedo en el ojo, sino que sepamos gestionar con generosidad. Tenemos que invertir el tiempo en aquello que es importante: la situación de la gente y sus preocupaciones. Y en eso hay que trabajar a favor. Siendo coherentes. Ahora bien, que me expliquen cómo van a ser coherentes dos partidos tan enfrentados como el PSE y el PP. Sobre todo en la economía, que es el nudo gordiano de la actual situación. ¿Cómo van a hacerlo? Es ahí, en la política económica, donde se tienen que buscar acuerdos y donde todos debemos mostrar la generosidad suficiente para generar optimismo.
-¿Cree de verdad que puede haber una involución en temas como el euskera, EITB, la cultura vasca... o es miedo a lo desconocido?
-No espero que el PSE entre a degüello en cantidad de cosas. El tema de EITB me preocupa porque han hecho bandera de él. Incluso los profesionales se han podido sentir molestos por ciertas acusaciones. En diciembre han sufrido un atentado. Hay gente en EITB que ha estado amenazada o que ha dejado el ente por ello. No creo que la sociedad esté para ir contra los símbolos. Lo que me preocupa es que el PSE va a estar al albur del PP. Sólo hay que ver cómo ha sido el proceso de elección de la presidenta del Parlamento o lo que va a pasar con la Diputación de Álava. El PP está condicionando de una manera muy importante la política del día a día del PSE, generando grandes contradicciones a quienes han votado al PP o al PSE.
-¿Da por perdida la Diputación de Álava? Basagoiti aseguró el jueves que dependerá de cómo actúe el PNV.
-Eso ya lo tienen acordado. Lo veremos dentro de seis meses.
-Ellos podrían decir que ustedes no han ayudado.
-Sí, que nos hemos portado mal. Estamos a mitad de legislatura y no estamos para romper y hacer equipos nuevos. Estamos para llevar adelante proyectos. ¿Qué aportan a la sociedad alavesa o a la de Getxo esos cambios? Es mirarse al ombligo, a lo que uno representa y no lo que se quiere hacer.
«Bajando a la pelea»
-Dice que los votantes socialistas pueden sentirse engañados por el pacto con el PP. ¿Cómo valora que Ibarretxe se haya despedido presumiendo de Ley de consulta, tema que ocultó en la campaña?
-El lehendakari Ibarretxe hizo una evaluación en dos ámbitos: la identidad y la mejora del bienestar. Cuando habló de identidad, habló del Estatuto y la Ley de Consulta, y cuando se refirió al bienestar, de las medidas adoptadas. Eso es compatible con la campaña, que se centró en la economía y sus derivados. Es lo que tocaba porque es lo que le importa ahora a los ciudadanos. Hace dos años había otros intereses.
-¿La consulta será el hito o el mojón para la solución de Euskadi?
-Es un elemento importante. Porque la Ley de consulta no pretendía otra cosa más que hubiera un posicionamiento activo contra ETA. Por eso puede ser un mojón. No sé si al final lo hemos sabido plantear. Grandes dificultades exigen grandes acuerdos y es verdad que no se consiguieron. Uno de los grandes retos de la próxima legislatura es ver cómo todos, con generosidad, somos capaces de llegar a acuerdos.
-¿Ve a Ibarretxe cuatro años al frente de la oposición?
-Tengo mi impresión personal, pero esta cuestión es muy personal, muy suya. Vamos a ver lo que hace. Le veo tanto poniéndose las botas y bajando a la pelea como en cualquier otro sitio. La sociedad percibe que Ibarretxe es alguien muy capaz de ayudarnos a salir de esta situación; teniendo en cuenta que el PNV tiene 30 escaños y una obligación: liderar las situaciones que se nos vayan generando.
-¿Su marcha y el periodo de sucesión puede reabrir la fractura interna que reveló la presidencia de Imaz?
-No. Urkullu está liderando el partido de una manera muy serena. Veníamos de una situación muy complicada pero pusimos las bases al salir con el consenso con el que salió elegido Urkullu.
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