'Txapote' está siendo juzgado por el intento de asesinato de la que fuera concejal del PP en San Sebastián Elena Azpiroz./ Efe
El etarra Sebastián Lasa ha sido expulsado de la sala y su compañero Francisco Javier García Gaztelu, 'Txapote', ha acabado esposado a consecuencia de los incidentes que han protagonizado esta mañana en el transcurso de una vista oral en la Audiencia Nacional. El enfrentamiento lo inició el ex miembro del 'comando Donosti' Sebastián Lasa, que ya está condenado ya por los hechos por los que enjuiciaban ahora a 'Txapote', el atentado frustrado contra la concejal del PP en San Sebastián Elena Azpiroz en 1997.
Lasa se negó a contestar a las preguntas del fiscal y de la acusación a pesar de estar presente en el juicio que se celebró hoy en la Audiencia Nacional en calidad de testigo y, por tanto, tener la obligación de responder. Por el contrario, levantó el puño y comenzó a cantar el 'Eusko gudariak'. Inmediatamente, el juez de la Audiencia Nacional Alfonso Guevara ordenó a tres agentes de la Policía Nacional que le callaran. "Tápenle la boca. Ahora le sientan y le mantienen", ordenó el magistrado.
Entre los agentes y el etarra hubo un forcejeo y no pudieron controlarle, optando por sacarle de la sala de vistas, después de que el etarra gritara 'Gora Euskadi, Askatuta'. Al seguir el enfrentamiento, poco antes de la puerta de salida, los policías optaron por reducirle. Es ahí cuando entró en juego Txapote.
Convenio de Ginebra
Al ver que sacaban a su ex compañero a la fuerza, el ex dirigente etarra comenzó a aporrear el cristal del habitáculo blindado donde estaba y a gritar "hostia, hostia, hostia". Guevara ordenó que un agente esposara a 'Txapote' durante el resto de la vista e inútiles fueron los esfuerzos de su defensa para que le soltaran, a pesar de apelar al Convenio de Ginebra y a los derechos humanos. Las últimas palabras del terrorista en lo que quedó de juicio fue: "Ya estamos, como siempre".
"Coloquen las sillas después del maremoto", ordenó el presidente del tribunal, dando paso a la declaración de la concejal Azpiroz, quien explicó cómo mientras desayunaba en su casa observó por la ventana a dos jóvenes algo sospechosos y alertó a su marido para que éste a su vez informara al escolta, José María Lobato. Este último salió a ver lo que ocurría. Vio un coche en las inmediaciones del domicilio, se acercó hasta allí y rebasado el coche se giró al escuchar un ruido, momento en el que uno de los etarras disparó contra el escolta con una escopeta a una distancia de unos cuatro o cinco metros que le dio a la altura de la mandíbula, tal y como narró hoy el propio Lobato en el juicio.
Los tres terroristas huyeron rápidamente del lugar y abandonaron el coche en una calle de San Sebastián, en cuyo interior habían dejado un artefacto que iba a ser previamente utilizado para atentar contra la concejal pero que luego no pudo ser después de ser advertidos por ésta. La bomba explotó ese mismo día, 5 de diciembre de 1997. Por estos hechos, el fiscal Pedro Rubira solicitó para Txapote 38 años de cárcel por dos delitos de asesinato terrorista en grado de tentativa, otro de terrorismo y otro de daños terroristas.