Un solo punto. Eso es lo que le hace falta sumar al Amurrio en las dos últimas jornadas que restan de la Liga para poder disputar la fase de ascenso a Segunda B. Y todo merced a la holgada victoria que el equipo de Alfredo Fernández logró por 0-4 en Adurtzabal ante un San Ignacio peleón, que tuvo que rendirse a la eficacia del cuadro visitante.
Un empate les bastaría a los ayaleses para aspirar a reencontrarse con su historia. La fase de ascenso parece más cerca. Casi se puede tocar. Con un punto basta, y eso contando con que el quinto clasificado -el Beasain- logre vencer en sus dos próximos compromisos. El momento es idóneo para el disfrute y los del Valle de Aiala se lo han ganado a pulso.
Ayer, los de Basarte afrontaban con recelo un derbi siempre igualado y traicionero ante el San Ignacio en la capital alavesa. Sabedor de lo que se jugaba, el Amurrio arrolló de inicio al conjunto blanquinegro, exhibiendo una manifiesta superioridad en todas las líneas.
Dominio inicial
Los visitantes se olvidaron desde el arranque de las bajas sensibles con las que acudían al campo de Adurtzabal. Lejos de acusar las ausencias, el dominio del cuadro ayer de verde fue cuajando con el paso de los minutos hasta meter en su terreno al equipo local. El Amurrio encarriló el derbi con prontitud para sentenciar antes del descanso a un San Ignacio voluntarioso pero que no opuso resistencia.
Los del Valle de Aiala acertaron en su primera aproximación y allanaron su trabajo. El gol de Zumalakarregi en el minuto 11 asentó a los visitantes, segando las ilusiones de los de Kepa Arrieta. No es que se prodigaran con frecuencia, pero los de Alberto Fernández estuvieron muy certeros en la definición.
En el 35, Ollora, muy incisivo, recogió un rechace de Eneko tras un remate de Iñaki García en primera instancia y anotó el segundo tanto que servía para ratificar al líder y acercarle a sus objetivos.
Previamente, el atacante se había topado con el poste en otra clara oportunidad para incrementar el marcador. Visto lo visto, el control del Amurrio se antojaba abrumador, por lo que parecía improbable una remontada de un San Ignacio inferior que, por si fuera poco, se agravó con la expulsión del portero Eneko.
Castigo excesivo
El cancerbero midió mal su despeje atropellando en una salida fuera del área a Joseba Martínez, que llegaba en carrera. El colegiado no dudó a la hora de valorar la acción y le expulsó, aunque el castigo se antojó excesivo.
Con uno menos, el San Ignacio no se resignó pero el Amurrio se limitó a contener a los locales y apuntillarles sin ensañarse. Íñigo Fraile hizo el cuarto y Gorka Martínez selló el sólido triunfo. Los blanquiverdes sumaron así tres valiosos puntos que les permiten flirtear con su objetivo y depender de sí mismos para alzarse con el campeonato. Refrendar el liderato al final otorga mayores opciones de ascenso y asegura participar en la Copa del Rey. El Amurrio parece con el futuro despejado y se conjura para ratificarlo.