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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Álava

La crisis del ladrillo en el País Vasco

Euskadi acumula un 'stock' inmobiliario que representa el 29% de las viviendas libres edificadas entre 2004 y 2008. La mayor parte está en Vitoria
04.05.09 -

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Álava ha acumulado entre 2004 y 2008 un 'stock' de 6.022 pisos nuevos sin vender en el mercado libre, según se desprende de los datos del Ministerio de Vivienda. La provincia lidera el listado vasco de inmuebles sin comprador, por delante de Guipúzcoa, que concentra 5.956 casas vacías, y de Vizcaya, que tiene 2.950. Con todo, Euskadi ha registrado en cinco años casi 15.000 domicilios recién construidos que esperan ser habitados.
Las cifras son aparentemente modestas, comparadas con el millón de viviendas que, según algunas estimaciones, no encuentran comprador en el conjunto de España. Sin embargo, representan el 29% de todos los pisos no protegidos que se han construido en el País Vasco en un lustro.
Las estimaciones se han realizado comparando el número de residencias terminadas en un periodo concreto con las transacciones inmobiliarias formalizadas en el mismo lapso de tiempo. De esa operación se deduce que, entre 2004 y 2008, ambos años incluidos, se acabaron de edificar 51.780 pisos libres en Euskadi, mientras que sólo se vendieron 36.852, lo que arroja un saldo de 14.928 residencias.
Igualmente, durante esos cinco años también se terminaron en la comunidad autónoma otras 22.147 viviendas protegidas. Las estadísticas indican que 11.454 fueron adjudicadas en régimen de propiedad a los ciudadanos inscritos en las listas de Etxebide, y el resto se destinó al alquiler público, un segmento del mercado inmobiliario que no ha cesado de crecer en los últimos años, pues en 2001 apenas se componía de 700 pisos y en la actualidad ya rebasa los 17.000.
Y es que el fin de la euforia del ladrillo parece haber convertido las promociones protegidas en el 'salvavidas' del sector de la construcción, ya que el mercado libre ha experimentado un parón de edificación y de ventas, después de una fase de encarecimiento que fue abruptamente interrumpida por la crisis financiera. Transcurridos casi dos años desde que estallaron las hipotecas 'subprime' en Estados Unidos, en algunas urbanizaciones del País Vasco se pueden contemplar hoy casas terminadas que lucen el cartel de 'se vende' o que se han quedado a medio levantar y tienen las ventanas tapiadas.
VPO en la capital vasca
Ahora mismo, el mayor excedente de pisos nuevos libres -no sólo en términos absolutos, sino en relación con la población- se registra en el territorio histórico alavés, donde entre 2004 y 2008 se acabaron de construir 12.105 inmuebles de esas características, mientras que apenas se colocaron 6.083, lo que arroja una diferencia de 6.022 (49,7%). No obstante, al analizar el caso de Álava hay que tener en cuenta una circunstancia particular: el predominio de las viviendas de protección oficial (VPO) en Vitoria, que no existe en las otras dos provincias vascas.
De hecho, el mercado inmobiliario de Vizcaya y de Guipúzcoa es muy distinto. Las estadísticas indican que, en la primera de ambas provincias, y durante el periodo 2004-2008, se terminaron 20.839 pisos libres y se vendieron 17.889; es decir, en cinco años se habría acumulado un 'stock' de 2.950 viviendas no protegidas, cifra que representa el 14% de todo lo edificado.
En Guipúzcoa, la proporción de pisos libres sin comprador ascendió al 31,6%. Los promotores terminaron 18.836 residencias nuevas en ese territorio, pero sólo vendieron 12.880, de manera que la sobreoferta teórica se elevó a 5.956 inmuebles. Esa cifra es prácticamente idéntica al excedente registrado en Álava, pero con una salvedad importante: la población guipuzcoana es mucho más numerosa que la alavesa (686.665 habitantes frente a 305.822, según el Eustat).
De todos modos, el 'stock' de viviendas libres de Guipúzcoa no deja de ser significativo. En números absolutos duplica el de Vizcaya, a pesar de que en este último territorio histórico el censo demográfico es sustancialmente más elevado: 1,1 millones de habitantes.
Los expertos han advertido de que harán falta algunos años para dar salida a las viviendas que actualmente no encuentran comprador en Euskadi, donde se ha construido anualmente a un ritmo de unos siete pisos por cada mil habitantes, tanto libres como protegidos. Sin embargo, adelgazar la bolsa de inmuebles sin comprador constituye un reto mucho más serio para otras comunidades en las que la tasa de edificación ha sido muy superior y se ha acumulado un volumen desmesurado de residencias veraniegas.
Falta de liquidez
La Administración vasca ya ha ofrecido a los constructores y a los promotores algunas alternativas para paliar las penurias financieras causadas por caída de las ventas. A finales del año pasado, el Departamento de Vivienda les propuso entregarles 27.000 euros por cada inmueble que no puedan vender a condición de que lo pongan en alquiler protegido a través de Bizigune, el programa que moviliza pisos vacíos.
En realidad, esos 27.000 euros serían un anticipo que la consejería pagaría a los constructores por alquilarles cada piso 'ocioso' durante cinco años, a razón de 450 euros al mes, que es la renta máxima prevista para estos casos. De ese modo, por una promoción de treinta viviendas, el empresario podría ingresar 810.000 euros por adelantado, una suma que mitigaría su falta de liquidez, precisamente, cuando las entidades financieras les ponen más pegas para renovarles o concederles créditos.
De momento, la oferta del Gobierno vasco no parece tener excesivo éxito. Cuando decidió ampliar Bizigune a los promotores, en noviembre pasado, su objetivo era captar para el arrendamiento unos 5.000 pisos sin comprador, una cifra ligeramente superior al parque inmobiliario que Bizigune está gestionando en la actualidad (4.500 viviendas). Sin embargo, apenas unos cuantos empresarios se han mostrado interesados hasta ahora, y las viviendas que estarían dispuestos a poner en alquiler son pocas.
Entre tanto, el mercado inmobiliario no tiene visos de reactivarse. El ex presidente del Banco Hipotecario, Julio Rodríguez, uno de los mayores expertos españoles en el sector de la vivienda, ha pronosticado que la crisis tardará en tocar fondo «como mínimo un año y medio», con caídas adicionales de precio de un 15% a un 30%.
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