El Gobierno que presidirá Patxi López tiene previsto facilitar el acceso al crédito a las empresas y a las familias con parados como una fórmula para evitar los efectos de la crisis económica. Se trata de una de las primeras medidas que tomará el gabinete socialista. Entre las fórmulas que se barajan figura la utilización de dinero público como capital-riesgo para avalar diferentes proyectos empresariales o incluso entrar temporalmente en su capital.
Dos meses después de celebrarse las elecciones autonómicas, apenas quedan 72 horas para que López sea investido nuevo lehendakari en el Parlamento vasco, en un Pleno que se prevé maratoniano. Dos días después, el jueves, tomará posesión de su cargo en la Casa de Juntas de Gernika. Previsiblemente, el líder del PSE reducirá el simbolismo religioso del acto. Según fuentes socialistas, lo más probable es que no jure y que objetos como la Biblia o el Crucifijo -habituales en ediciones anteriores- queden relegados a un segundo plano.
Será el sábado cuando se celebre el primer consejo de Gobierno de la legislatura y el Gabinete de López empiece a tomar medidas. La dirección del PSE ha insistido en que su objetivo es que el «cambio» se visualice desde los primeros días.
Los socialistas vascos son conscientes de la dificultad que esto entraña. López no puede traer las tropas de Irak, como hizo José Luis Rodríguez Zapatero tras aterrizar en La Moncloa, ni decretar el cierre de Guantánamo, como Obama. Su margen de maniobra para adoptar iniciativas efectistas es mucho menor.
Sin embargo, desde hace varios meses, López y sus colaboradores han recopilado diferentes borradores en los que se plantean propuestas destinadas a 'vender' la gestión del Ejecutivo de forma rápida. Se trata de proyectos que no tienen que pasar por el Parlamento, sino que pueden ser aprobados y aplicados de manera directa por el Gobierno.
Aunque el equipo del nuevo lehendakari mantiene bajo siete llaves las propuestas concretas, se trabaja especialmente sobre dos campos. Por un lado, la deslegitimación de ETA, y por otro, la crisis económica. Con unas cifras de desempleo que crecen de forma galopante y con un escenario en el que las empresas en apuros aumentan progresivamente, el líder del PSE ha venido insistiendo en que solventar los problemas financieros será una de sus prioridades. Y uno de los principales escollos para salir de la crisis es la dificultad que tienen las empresas para acceder a créditos.
Diálogo social
Según fuentes socialistas, uno de los objetivos del nuevo Gobierno será frenar esta tendencia. Aunque se reconoce que es muy complicado hacer que cajas y bancos abran más el grifo en una época de 'vacas flacas', también se subraya que hay margen para hacerlo.
Algunas pistas sobre sus intenciones ya las dio a finales de 2008 en un acto celebrado en el Parque Tecnológico de Miramón. López apostó por poner en marcha «medidas extraordinarias de naturaleza financiera» para dar más medios al tejido industrial. En su intervención, recalcó que hay que impedir la «carencia de liquidez». «Y se puede hacer utilizando la figura de los anticipos reintegrables o flexibilizando el acceso al capital-riesgo», subrayó.
O lo que es lo mismo, utilizar sociedades públicas como avalistas de proyectos empresariales, en especial, aquellos dedicados al ámbito tecnológico. Incluso, la Administración podría entrar en el capital de la compañía, pero siempre de manera temporal. En caso de que la sociedad obtuviese beneficios, las instituciones públicas verían recuperada su inversión. Si la idea fracasa, las arcas públicas pierden lo invertido. También se quiere trasladar un concepto similar, bien a través de ayudas o de créditos, a las familias con algún parado.
Unas iniciativas que irían en paralelo a otras que el Gabinete socialista quiere consensuar con empresarios y sindicatos. López resaltó en campaña electoral que una de sus primeras iniciativas será impulsar el diálogo social. Una pretensión llena de complicaciones. Para empezar, ELA ya ha subrayado que no piensa participar. «Quien quiera venir que venga y quien se quiera excluir que lo haga», afirmó el líder del PSE en septiembre.