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Sociedad

JAIME ORAÁ. RECTOR DE DEUSTO

La institución académica pondrá en marcha sus nuevos grados el próximo septiembre

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«La Universidad privada debe estar subvencionada, como los colegios»
«A los estudiantes se les ha informado mal sobre Bolonia». / F. GÓMEZ
La Universidad de Deusto ha recibido el visto bueno de la Agencia de Evaluación estatal a toda su oferta de grados, los nuevos títulos adaptados a Europa. Los aplicará a partir de septiembre. El rector, Jaime Oraá, considera que los cambios que introduce el proceso de Bolonia van a permitir a las instituciones académicas formar profesionales que se inserten con mayor facilidad en el mercado de trabajo, aunque destaca que su centro no va a abandonar áreas del conocimiento como Filosofía o Teología por no ser 'rentables'. «Son fundamentales». Defiende que la Administración debería mejorar la financiación pública de la universidad privada.
-Las universidades están en plena transformación con el proceso de Bolonia.
-La Universidad ha afrontado una reforma muy importante, radical. Pero la sociedad ha estado muy poco informada de los cambios. La educación es un tema que no interesa hoy en día cuando, por el contrario, es clave para que las sociedades evolucionen.
-¿Cuál es el objetivo de una reforma tan profunda?
-Los gobiernos se dieron cuenta de que Europa no lograría ser fuerte si no conseguía crear un sistema universitario fuerte, excelente. En Estados Unidos ya existía. Para ello, era necesario un espacio común, en el que los títulos tengan validez en todos los países, y se facilite de ese modo la movilidad de los profesionales.
-¿Por qué el rechazo tan fuerte a Bolonia, sobre todo entre el alumnado?
-A los estudiantes se les ha informado tarde y mal. España se incorporó con mucho retraso a ese proceso, que comenzó en 1999. Entró en contacto muy tarde con la reforma, que ya se aplica en la práctica totalidad de los países europeos. Nos ha perjudicado el continuo cambio de ministros al frente del área de Universidades. En seis años que llevo como rector de Deusto han pasado cinco ministros diferentes, cuando lo que necesita la educación es un pacto que deje la enseñanza universitaria fuera de los cambios políticos.
-¿En qué momento está Deusto en esa transformación?
-Acabamos de conseguir el visto bueno de la Aneca -la agencia estatal que autoriza los títulos universitarios-, a todos nuestros grados. También hemos presentado 40 másteres oficiales y once doctorados. El próximo septiembre entrarán en funcionamiento las carreras adaptadas a Europa.
Agrupar estudios
-¿En este proceso se han eliminado títulos sin salida en el mercado de trabajo o que no contaban con alumnos suficientes para ser rentables?
-Hay áreas del conocimiento a las que no hemos querido renunciar como las filologías, Filosofía o Teología, porque son fundamentales. Para mantener algunas titulaciones se han agrupado varias en un mismo grado. De ese modo, los primeros años son comunes y en tercero y cuarto los alumnos se especializan. Lo hemos utilizado, por ejemplo, en el nuevo grado de Lenguas Modernas, que incluye las filologías, o en el de Humanidades, que agrupa a Historia y Filosofía.
-Han optado por concentrar estudios.
-Habrá cinco grandes centros, que responden a las cinco grandes líneas de investigación por las que apuesta Deusto: las facultades de Derecho, Empresariales, Ingeniería, Psicología y Educación, y Ciencias Sociales y Humanas.
-Una de las quejas que hacen los alumnos es que la convergencia europea ha encarecido las carreras. ¿Qué cuesta estudiar en Deusto?
-Entre 3.000 y 6.000 euros, según los grados. Pero nuestra aspiración es que nadie se quede sin estudiar en Deusto por una cuestión económica. Vamos a aumentar de un millón a cuatro el dinero que se dedica a becas. También sería justo que se incrementara la financiación pública como a los colegios. Nuestros títulos pasan todos los controles de calidad que exige el Gobierno, y los profesores se someten al mismo proceso de acreditaciones que se exige a los docentes de la red pública.
-¿Se necesita más dinero?
-En la actualidad, el 98% del dinero que dedica el Gobierno vasco a la Universidad se destina a la UPV; el 1% a Deusto; y otro 1% a Mondragón. No se ajusta al reparto de estudiantes: los dos centros privados acogemos al 25% de universitarios. La Universidad de Deusto tiene 10.000 alumnos, 650 profesores -más de doscientos acreditados ya por la agencia de evaluación y 300 doctores-, y un millar de docentes colaboradores.
-¿Cuál sería un sistema más justo?
-Las familias deberían poder desgravar el dinero que dedican a la Universidad, porque pagan también la enseñanza pública a través de los impuestos. También sería una buena opción aplicar el sistema del cheque escolar o los conciertos económicos, como los que funcionan en las enseñanzas medias. En la actualidad, el Gobierno vasco utiliza los contratos-programa, pero para financiar proyectos concretos.
-La nueva Universidad adaptada al sistema europeo, ¿facilitará que se coloquen los jóvenes?
-Se ha diseñado para responder a los nuevos perfiles profesionales, de juristas, economistas... que se piden en Europa. Los alumnos tendrán mejor inserción laboral. ¿Puede existir el riesgo de que se mercantilice la Universidad?, que es una acusación que se hace a la convergencia europea, pues igual. Los rectores somos conscientes de ese riesgo pero no se pueden frenar las reformas que exige adaptarse a la sociedad del siglo XXI. También se acusaba antes a la institución académica de no preparar al alumno para el mercado de trabajo.
-¿Se notará el cambio en las aulas?
-No es sólo un cambio de títulos. Es toda una reforma pedagógica. Se acaban las clases magistrales. Hay que enseñar por medio de competencias y habilidades, adaptarse a las nuevas tecnologías, reforzar los idiomas... Y es un reto también para el alumno. Tendrá que trabajar más porque hay una evaluación continua. Se acabó estudiar el último mes y jugárselo todo a un examen final.
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