Los secretarios generales de UGT y CC OO., Gregorio García y Juana Pozo tenían sensaciones encontradas después de que alrededor de 1.000 mirandeses acudieran al llamamiento efectuado por los sindicatos para pedir soluciones a la situación de crisis.
«Ha venido más gente que nunca a esta manifestación, pero estando como estamos y, conociendo todos cuál es la situación de Miranda yo creo que en estos momentos la ciudad tenía que haberse volcado», es lo que dijo García.
La responsable de CC OO se mostró algo más positiva y puso el énfasis en que la participación había sido muy superior a la de otros años. Eso sí, tampoco obvió en que esperaba una mayor respuesta. «Los ciudadanos deben darse cuenta de que si las empresas se cierran la ciudad se va a morir. Y, estamos enfilados hacia eso».
Reiteraron además tanto Pozo como García que aun cuando la convocatoria hubiera surgido desde los sindicatos los trabajadores deberían tener en cuenta que este tipo de movilizaciones «se plantean por y para Miranda, para todo el conjunto, sean trabajadores o no. La situación repercute en todo el tejido social».
Reflexionaron también sobre las razones por las que los mirandeses prefirieron, mayoritariamente, acercarse a los lugares donde ayer había ambientes festivos, antes que participar en actos reivindicativos.
«No sé si será culpa nuestra o de nuestras actuaciones, pero lo cierto es que no podemos dejar pasar el hecho de que no hayamos tenido un mayor poder de convocatoria», apuntó el secretario general de UGT .
Juan Pozo, por su parte, defendió la labor que se está haciendo desde los sindicatos. «Me parece que no somos los responsables porque yo creo que hemos transmitido en todos los foros posibles lo mal que se está pasando y lo mal que se va a pasar».
Les costaba pues, a los dos hallar respuestas a las preguntas y será en los próximos días cuando hagan un análisis más sosegado.
Concienciación
La secretaria general de CC OO apuntó también que «nos da la sensación de que la gente no se conciencia de que esto es verdad». Y los dos tenían la sensación de que «vuelve a quedar demostrado que vivimos muy alegremente, mientras no nos toque creemos que no es necesario hacer nada».
Teniendo en cuenta lo que ellos ven en sus sedes diariamente les parecía todavía más sorprendente que la cifra de manifestantes «que no es mala, hay que repetirlo», se hubiera quedado en el millar escaso.
«Estamos colapsados con las visitas, las consultas y esa es la demostración evidente de que los trabajadores tenemos problemas para los que tenemos que exigir soluciones. Y deben darlas, además, quienes han generado esta situación», apuntó García.
Pese a su deseo de no ser especialmente derrotista, Pozo no pudo evitar hacer referencia a un futuro incierto para el conjunto de la ciudad. «La precaria situación se agudizará. Detrás de Rottneros van a venir más empresas grandes».
El único punto de esperanza que pusieron fue cuando apuntaron que en la manifestación vieron incluso «a algún empresario; y creemos que ellos también están concienciados».