Con más de cuatro millones de personas en paro y el país sumido en la recesión más grave en 40 años, los sindicatos aprovecharon ayer el Primero de Mayo para exigir al Gobierno una salida a la crisis sin recortes sociales y un firme apoyo a los colectivos en una situación más precaria. CC OO y UGT lanzaron sus principales dardos dialécticos contra la patronal CEOE, a la que acusaron de intentar aprovechar la coyuntura en su propio beneficio, y amagaron con contundentes movilizaciones si son desoídas sus demandas. El secretario general de Comisiones Obreras, Ignacio Fernández Toxo, incluso apuntó la posibilidad de una huelga general si el Ejecutivo se salta el diálogo social y accede a flexibilizar el mercado laboral. Esa hipotética convocatoria también figuraba en algunas pancartas de la manifestación que recorrió el centro de Madrid y fue coreada en algunos momentos. El líder de UGT, Cándido Méndez, no llegó a mencionar esa opción, aunque sí anunció «un enfrentamiento indeseable» si el Parlamento aprueba las medidas en esa dirección planteadas por los empresarios a las fuerzas políticas en una maniobra «desleal y oportunista».
Las movilizaciones del Día del Trabajo en toda España estuvieron más concurridas que en años precedentes. El desbocado aumento del desempleo, que se encuentra en máximos históricos, y la incertidumbre que se cierne sobre el futuro de numerosas empresas impulsaron a decenas de miles de trabajadores a salir a la calle en defensa de sus derechos. Los manifestantes censuraron la precariedad, los bajos salarios y los 'contratos basura'; y exigieron pensiones mínimas «dignas».
Subir impuestos
Toxo y Méndez instaron al presidente del Gobierno a subir los impuestos a las rentas más altas y a dejar «muy claro» durante el debate sobre Estado de la Nación, previsto para los días 12 y 13, que «no va a entrar en el camino del recorte de derechos, sino a comprometerse con los trabajadores en paro» y a promover el diálogo social para afrontar la crisis. Esa sesión parlamentaria es -apuntó el líder de CC OO- «una oportunidad de oro» para que José Luis Rodríguez Zapatero deje claro que «la crisis de Gobierno» no ha sido «una simple operación de cosmética», sino «un impulso para sacar adelante nuevas alternativas» contra la recesión.
Damnificados
El grueso de la marcha celebrada en Madrid estuvo constituido por trabajadores de empresas con problemas -Iveco, L'Oreal, Arcelor...-, colectivos ciudadanos, asociaciones de inmigrantes, sectores en crisis y afiliados y simpatizantes de CC OO y UGT. Algunas organizaciones sindicales que exigían en sus pancartas la convocatoria de una huelga general. Este fue el caso de la federación agroalimentaria de Madrid de CC OO, el Sindicato de Estudiantes; el Sindicato de Comisiones de Base -escisión de CC OO- y de miembros del PCE.
Los llamamientos a la huelga general se oyeron también como telón de fondo de los discursos de los líderes sindicales. Toxo habló expresamente de un eventual paro de ese tipo «si a alguien se le ocurre ir por un camino diferente» al del diálogo social y aprovechar la crisis para abaratar el despido o reducir las pensiones. A su juicio, las medidas aprobadas hasta ahora por el Gobierno son «insuficientes» e incapaces de garantizar la protección al más de millón de parados que no cobran prestación. Cayo Lara, coordinador general de IU, se mostró «partidario de un paro masivo de un día si no cambia la política económica» del Gobierno, que tiene que legislar por la izquierda con medidas sociales.
Méndez descalificó a la patronal por querer «sacar tajada» de la crisis más grave que ha conocido la humanidad desde 1929 y pretender implantar el «despido a la americana», a la vez que «perpetuar el empleo precario» con ausencia absoluta de futuro para los jóvenes.