El cuerpo de Marta del Castillo no está en el vertedero de Alcalá de Guadaira. Al menos no ha aparecido indicio alguno, por insignificante que sea, de que el cadáver de la joven de 17 años desaparecida en enero haya estado en alguna ocasión enterrado bajo las basuras del estercolero sevillano. Después de 35 días de minuciosa búsqueda entre 45.000 toneladas de desechos, los responsables del operativo han decidido suspender los trabajos de rastreo. La ausencia total de pistas apunta a una conclusión: Miguel Carcaño y sus cómplices han vuelto a mentir sobre cómo se deshicieron del cadáver.
La historia de la infructuosa búsqueda en el río Guadalquivir se ha repetido en el vertedero donde un equipo de operarios, coordinado por el Cuerpo Nacional de Policía, ha removido sin descanso una montaña de 20 metros de basura en una superficie similar a medio campo de fútbol. Las labores, que se iniciaron el pasado 20 de marzo, no han descubierto nada: ni el cuerpo, ni sus ropas, ni el cable con el que supuestamente fue estrangulada por 'el Cuco' tras ser violada por este adolescente de 15 años y por Miguel... Nada. La Policía tiene la certeza de que la versión de que Marta fue arrojada a un contenedor es tan falsa como la primera, aquella en la que Carcaño aseguró haberla golpeado con un cenicero y haber tirado después el cuerpo al río desde un puente con la ayuda de sus amigos.
La suspensión de su búsqueda es provisional, a la espera de lo que dictamine en las próximas horas el juez encargado del caso. El magistrado podría volver a llamar a declarar a los cuatro sospechosos que se encuentran en prisión: el principal inculpado y ex novio de la joven, Miguel Carcaño; su hermanastro, Javier Delgado -a quien la Policía apunta como encubridor-; su amigo Samuel Benítez y Javier G., el menor conocido como 'el Cuco'.
Otro golpe moral
La decisión de replegar el dispositivo de rastreo ha supuesto otro golpe moral para la familia de la joven, no tanto por la ausencia de indicios en el vertedero como por su temor de que las autoridades den carpetazo definitivo a la investigación. De hecho, los padres de Marta nunca se mostraron convencidos de que el cadáver estaba en el basurero. «Yo ya sabía que no la encontrarían. Lo que no quiero es pensar en que vayan a dejar de buscarla», apuntó ayer Antonio del Castillo.
El padre de la menor fue informado a media mañana de la suspensión de las labores mediante una llamada telefónica de los responsables del operativo. No fue ninguna sorpresa para él. Las autoridades ya le comunicaron el día anterior en una reunión que «no habían encontrado nada» en el vertedero. «El caso queda ahora en manos del juez, que tendrá que llamar otra vez a todos estos personajes», dijo Antonio en alusión a los imputados.
En su opinión, la investigación debe proseguir ahora con una nueva toma de declaración por parte del instructor, si bien lamentó una vez más que «cuatro delincuentes en prisión sepan» la localización del cadáver y «no haya manera de hacerles hablar». La Policía, de hecho, no descarta que Miguel dé otro giro al caso con una nueva versión de los hechos, una estrategia con la que trataría de enmarañar la investigación para conseguir una condena lo más leve posible. Si no aparece el cuerpo de Marta, los implicados no podrían ser condenados a penas superiores a 15 años, la mitad que si se acaba hallando el cadáver. Además, cuanto más tiempo pase, más posibilidades hay de que desaparezcan pruebas clave que podrían incriminar a los acusados.
Antonio del Castillo, convencido de que Miguel y sus amigos «mienten constantemente», lamentó que «volvamos a estar en manos de unos delincuentes» que «nos están causando un daño innecesario». El padre de la joven asesinada criticó la ausencia de mecanismos «útiles para hacerles confesar» la verdad sobre lo que ocurrió el pasado 24 de enero en el piso de la calle León XIII. «Los pilares de la Justicia no son muy robustos», se quejó el progenitor de Marta.
«Estamos fatal»
¿Hacia dónde se dirigirá ahora la búsqueda? La familia de la menor espera que el juez analice cuanto antes el informe de la Policía Judicial sobre la suspensión de la tareas en el vertedero para emprender nuevas actuaciones. Sobre la posibilidad de que se reanude el rastreo en el Guadalquivir, Antonio del Castillo consideró que «sería una pérdida de dinero y de tiempo». «Creo que el río está descartado, porque allí no apareció nada». El padre de la joven desaparecida está convencido de que la primera versión «fue cierta» en cuanto a los hechos que ocurrieron -es decir, que Miguel atacó a su hija con un pesado cenicero durante una discusión-, «pero no respecto al lugar donde arrojaron el cuerpo».
Entretanto, la familia se encuentra cada vez más hundida. «Estamos fatal», confesó Antonio. El próximo domingo, precisamente, se cumplen 100 días desde la última vez que vieron a Marta con vida. 100 días en lo que han soportado la peor pesadilla que pueden imaginar unos padres que ya sólo aspiran a encontrar el cadáver de su hija para poder enterrarla y hallar un poco de consuelo.