Han pasado ya dos meses de las elecciones y siguen despechados. Jeltzales y socialistas volvieron ayer a cruzar reproches en público durante la presentación en el Parlamento vasco de las candidaturas a lehendakari de sus respectivos líderes. En vísperas del pleno de investidura, convocado para el martes, los portavoces de ambos partidos tensaron un poquito más la cuerda, en una nueva escenificación del deterioro que sufren sus relaciones políticas e institucionales desde que el PSE se alió con el PP de Basagoiti y los nacionalistas retiraron su apoyo a Zapatero en el Congreso.
Como muestra de ese toma y daca, Joseba Egibar (PNV) cuestionó la capacidad de liderazgo de Patxi López, a quien evitó referirse por su nombre utilizando el término «el otro candidato». Y José Antonio Pastor (PSE) despidió a Juan José Ibarretxe con un perfil de trazo grueso al asegurar que su último consejo de Gobierno, celebrado el miércoles, «es la imagen del fracaso». «Electoral» de sus socios -EA y EB- y «político» de Ibarretxe. Duro reparto de críticas en la antesala de la sesión que aupará a López a la Lehendakaritza. Para Egibar, el debate pondrá de manifiesto «el choque de dos modelos diferentes». Para Pastor, el inicio de «un nuevo tiempo» en Euskadi.
Una vez registradas sus propuestas en el Parlamento, ambos dirigentes desgranaron parte de los ingredientes con los que Ibarretxe y López construirán sus discursos del martes. Mientras Egibar recurrió otra vez a los resultados electorales para destacar la «victoria inapelable» del PNV, Pastor dio por iniciada «la cuenta atrás» del cambio político en el País Vasco.
Resultó curioso, alguno podría decir casi 'freudiano', cómo utilizaron los tiempos en sus declaraciones. El portavoz jeltzale miró al pasado. Recordó que las urnas dieron «claro vencedor» a su partido y reiteró que los socialistas han recurrido a «una estrategia de Estado» en su acuerdo con el PP para «desplazar» a Ibarretxe de Ajuria Enea.
Su homólogo en el PSE miró al futuro. Aseguró que la presentación de la candidatura de López, cuya elección en la investidura está garantizada gracias al anunciado respaldo del grupo de Basagoiti, constituye «el pistoletazo de salida a un nuevo ciclo político que pondrá fin al enfrentamiento».
Distintos programas
La distancia está a la vista. Egibar consideró que el Gobierno de López nace lastrado por su «debilidad». Pastor denunció de nuevo las «políticas excluyentes» del Ejecutivo que ha liderado Ibarretxe en el tripartito. No hubo ayer lugar para el acercamiento.
Frente a la «vaguedad» y el «retroceso» que conlleva el pacto de estabilidad PSE-PP, el representante del PNV resaltó que la propuesta de Ibarretxe «hace frente a los desafíos» de la sociedad vasca, entre los que citó, por este orden, los siguientes: «la crisis, la justicia social, el euskera, la identidad y ni qué decir sobre la importancia del derecho a decidir». Cuando haya que ir a negociar a Madrid, explicó, «no habrá dos lados de la mesa». Puso así en entredicho la capacidad del próximo Gobierno vasco para defender el autogobierno ante el Ejecutivo de Zapatero por compartir siglas.
El programa socialista, apuntó José Antonio Pastor, se volcará en intentar solucionar los «problemas reales de los ciudadanos» y no «en obsesiones personales y partidistas». En este sentido, negó que el Plan Ibarretxe y la consulta fueran «hitos» de la legislatura, como subrayó el lehendakari en funciones en su despedida del consejo de Gobierno, y los calificó de «obstáculos para la democracia». El también secretario general de los socialistas vizcaínos acusó al PNV de «dividir la sociedad entre buenos y malos, entre vascos de primera y de segunda» en base a elementos identitarios y nacionalistas. En su opinión, los jeltzales «pervierten la identidad vasca».
Quién tiene el mando
Distanciados en el modelo político, PNV y PSE escenificaron también sus discrepancias sobre quién tiene el mando. Egibar, presidente a su vez de los jeltzales guipuzcoanos, cuestionó la primacía socialista y al Gobierno de López. Sin llegar a deslegitimarlo expresamente como en otras ocasiones, advirtió de que «el liderazgo ni se compra ni se inventa». «No es una cuestión de marketing -añadió- ni una consecuencia de decisiones políticas y judiciales». A su entender, la sociedad «entregó» en las urnas ese liderato a la candidatura de Ibarretxe con «80.000 votos más» sobre la lista del PSE que encabezaba López.
Pastor lo ve de otra manera. Sostuvo que lo importante en un sistema parlamentario es quién obtiene de otros grupos más apoyos para ser lehendakari. Y en esa búsqueda de respaldos, el PSE se ha asegurado la mayoría absoluta gracias al pacto con el PP, mientras que el PNV evidencia su «soledad».
El futuro tiene distinto color según lo mire el PNV o el PSE. Sombrío para Egibar, quien consideró que el pacto «intermitente» entre socialistas y populares condicionará a López para encarar con garantías los retos. Por eso, dijo, el Ejecutivo que viene será «débil».
Y «sectario» el que se va, afirmó Pastor, quien ve un futuro «apasionante». Pese a sus diferencias, se concedieron una cierta tregua. Egibar anunció que el PNV «asumirá con responsabilidad el resultado del pleno» que nombrará a López lehendakari. También reconoció contactos con Aralar y EA en busca de apoyos a su propuesta. Pastor ratificó la apuesta del PSE por evitar los «frentes» y crear un «Gobierno para todos».