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CSKA, Barça, Panathinaikos y Olympiacos -los clubes más ricos del continente- se juegan el dominio europeo en la 'Final Four' que arranca hoy
01.05.09 -

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La plutocracia toma Berlín
Smodis buscará su tercer título de Euroliga con el CSKA.
Ni asoma la lucha de clases ni el espíritu contestatario en los integrantes de la 'Final Four' que arranca esta tarde en Berlín. El gigantesco O2 World Arena, una luminaria de modernidad con 14.800 asientos en pleno corazón de Berlín Este, es el escenario perfecto para el lucimiento de los cuatro clubes supervivientes después de siete meses de competición en los que se han jugado dos fases y una ronda de 'play off' para un mínimo de 19 y un máximo de 21 partidos. Se trata de un cuarteto de alta alcurnia, sin espacio para advenedizos. En la primera semifinal se presentan el CSKA, vigente campeón, y el Barcelona, único representante de la Liga ACB. Después, un derbi explosivo entre el Panathinaikos y el Olympiacos. Toneladas de calidad, un cartel, en teoría, más igualado que en anteriores ediciones y la constatación de que el tamaño -en materia de presupuesto- importa.
Hasta Berlín han avanzado los cuatro clubes más ricos del panorama continental. Dinero bien invertido. Encabeza el 'ranking' el Olympiacos, que amasa un presupuesto de 37 millones de euros. Le sigue el CSKA con 35, el Panathinaikos con 30 y el Barça con 22. Aunque sus cuentas se ajusten con el dinero de la industria farmacéutica, la naviera, la energética o de los excedentes del fútbol, sirven para forjar plantillas interminables, con dosis ingentes de calidad pero también con quórum suficiente para prevalecer en la batalla del músculo. Si la 'Final Four' encarna también el equilibrio de poderes en una competición en crecimiento, el cuadro berlinés retrata un gobierno plutocrático, coronado por los más adinerados.
No hay licencias para la rebeldía encarnada en anteriores ediciones por el Baskonia, ausente de la 'Final Four' después de cuatro participaciones consecutivas, o el Montepaschi Siena. Y con la instauración del sistema de 'play off' de cuartos al mejor de cinco partidos parece que llegan malos tiempos para las sorpresas.
Los rusos, rivales a batir
Presupuestos aparte, cunde la sensación entre el cuarteto de elegidos de que el CSKA es el rival a batir. Compite en su séptima 'Final Four' consecutiva, defiende el título logrado el pasado año en Madrid y Ettore Messina, el técnico con mejor reputación de Europa, ha vuelto a moldear un equipo que gira en torno a Holden, Langdon. Siskauskas y Smodis, pero que también ha logrado que Planinic, Lorbek y Norris se ajusten a su sistema. Al Barça le toca codearse con el gigante moscovita en la primera semifinal. Se prevé un duelo de estilos contrapuestos; un CSKA que es una auténtica lija defensiva y que apuesta por la pausa y la maduración de las posesiones en ataque ante un Barça que gusta de exprimir el contador de revoluciones, escorado hacia la suerte del triple y afín a explotar el rebote ofensivo. Navarro lleva la batuta de un grupo de solistas implacables cuando captan la onda de la inspiración. Los Lakovic, Ilyasova, Santiago, Basile, Vázquez o Andersen cegaron al TAU en el escalón de cuartos y ahora afrontan una cita con sabor a examen final.
Para el club catalán, se trata de su décima participación en una 'Final Four', una historia de desencuentros con el máximo entorchado europeo, con la única excepción de la triunfal edición de Barcelona'03. En el duelo de banquillos, la dosis de morbo está servida; el debutante Xavi Pascual frente al imperial Ettore Messina, el mismo que se dio el gusto de dar calabazas al cortejo blaugrana la pasada temporada. Como ya es costumbre, el futuro del técnico transalpino volverá a aderezar las tertulias berlinesas. No le faltarán pretendientes.
Derbi heleno
Y de segundo, un derbi de alto voltaje entre los dos enemigos más irreconciliables del baloncesto griego. El duelo entre el Olympiacos y el Panathinaikos promete tantas emociones sobre el parqué como desvelos para los organizadores en cada mirada a las gradas, donde se concentrarán dos aficiones alérgicas la una a la otra.
Zeljko Obradovic vuelve a liderar al 'equipo del trébol' con una línea exterior ya clásica, sobrada de los kilates que aportan Jasikevicius, Spanoulis, Diamantidis, Hatzivrettas y Nicholas. El amedrentador perímetro se complementa con interiores de la talla de Batiste o Pekovic o la polivalencia de Fotsis. Fiel a su modelo del último quinquenio, el Panathinaikos presenta una plantilla multitudinaria, pero que no hace declinar el brillo que desprende la del Olympiacos.
El 'segundón' de El Pireo vuelve a la 'Final Four' después de una década de turbulencias, decadencias y dinero malgastado hasta el renacimiento actual con Papaloukas como maestro de ceremonias junto a 'caprichos' como los ex NBA Josh Childress y Jannero Pargo o el genio crepuscular de Vujcic. En lo que va de temporada, ambos equipos se han visto las caras hasta en tres ocasiones; con un triunfo para cada uno en la fase regular del torneo doméstico y victoria para el Panathinaikos en la final de la Copa griega.
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