El Alavés tendrá que modificar sustancialmente su plan de viabilidad financiero si se consuma su descenso a Segunda B y pretende, como así es, que la Diputación Foral de Álava le ofrezca una mano para garantizar su supervivencia, que en el peor de los supuestos sería aún más maltrecha que hoy. Se lo recomendaron ayer el diputado general de Álava, Xabier Agirre, y el titular de Hacienda, José Luis Cimiano, para quienes el proyecto económico ya diseñado por el club de Mendizorroza únicamente se sostiene de la mano del equipo en Segunda. Y no sólo con la continuidad en la categoría de plata. Puesto que también será preciso, como el propio Alavés lo recoge en su documento y de igual forma lo advierte la administración concursal en una valoración posterior, la solicitud de un crédito de 2,4 millones de euros, la venta de Izarra por otros 5,7, la rebaja de la deuda a 12,5 y su pago fraccionado en cinco años y la restitución del convenio foral a cambio de un millón de euros.
«El plan financiero del Alavés está sustentado fundamentalmente en la permanencia», remarcó Agirre a preguntas de EL CORREO. «Nos parece que es un factor absolutamente determinante que ese planteamiento tenga viabilidad. El determinante es la salvación», insistió el político peneuvista en una comparecencia pública prevista para presentar un foro en Álava contra la crisis.
El diputado general justificó por tanto la demora por mes y medio de la junta de acreedores del Alavés, solicitada por su casa al Juzgado de lo Mercantil y aprobada por la jueza. Con el equipo en descenso no se dan las condiciones idóneas para la aprobación del convenio, dice el ente foral. A esa cita se presentará la Diputación como principal reclamante, con 10,8 millones, y su adhesión se anuncia vital. «Es absolutamente lógico que la resolución de la junta se produzca al final del campeonato de Liga, sabiendo ya la situación del equipo», respondió el presidente del Gobierno provincial.
«En entredicho»
En la misma línea argumental se expresó José Luis Cimiano. Aunque el diputado foral de Hacienda, Finanzas y Presupuestos fue más allá que Agirre y desveló algunas claves interesantes. De entrada advirtió de que «si el club desciende, su viabilidad queda en entredicho», aunque le tendió una mano, como hasta ahora, pero sin hechos probados. «La Diputación siempre lo ha dicho, y lo mantiene, que no va ser un obstáculo para que el proyecto deportivo siga adelante», sin renunciar a su condición de garante y defensor «también de los intereses de los alaveses y alavesas». Con el Alavés en Segunda o en Segunda B «pueden modificarse o alterarse su viabilidad y la actitud de los acreedores frente a él».
Ahora bien, de lo que no tiene duda es de que si baja, «cambiará radicalmente todo el planteamiento al perder los derechos de televisión y caer los ingresos por socios. Pero si aún así tiene viabilidad, también estamos dispuesto a contemplarla. Sería una situación radicalmente distinta». «Hasta el propio club», avisaron Cimiano y Agirre, «tendría que hacer otro planteamiento de futuro distinto al que hoy contempla» para su saneamiento.