José Luis Rodríguez Zapatero, que negó durante meses la existencia de la crisis económica, confió ayer en que el final del túnel esté cerca, tras conocerse que España sufre la mayor recesión en 40 años. «Probablemente lo peor ha pasado ya, aunque estemos todavía lejos de una situación favorable», declaró el jefe del Ejecutivo en Bruselas, donde intercambió impresiones con los máximos responsables de la Comisión Europea sobre la futura presidencia española de la UE.
El líder socialista reconoció que la brusca caída de la actividad en el primer trimestre -un 1,8% respecto al anterior y un 2,9% en el último año- «es la más fuerte desde la década de los 70», cuando los primeros 'choques' del petróleo dieron término a la era de la energía barata. «Es evidente que ese periodo ha sido muy negativo para el crecimiento», apuntó tras enmarcar el pésimo dato en que el planeta afronta «una recesión sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial».
Aunque los peores momentos de la crisis podrían ya estar detrás, según el presidente español, «aún nos queda por delante un camino difícil y duro de recorrer, que nos va a demandar mucho esfuerzo».
Zapatero dijo apoyar las iniciativas contra la crisis económica adoptadas por las instituciones comunitarias y por los estados miembros, y se declaró convencido de que «irán dando sus frutos» en una comparecencia pública con el presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso.
Presidencia española
En su encuentro con el Colegio de Comisarios, expuso las prioridades de la presidencia española de la UE durante el primer semestre de 2010. Será -explicó- un mandato centrado en la recuperación económica, en el impulso de los derechos de ciudadanía y sociales de la UE, y en el refuerzo del papel de Europa en el mundo. Madrid se propone acrecentar los lazos de la UE con América Latina, relanzar las relaciones trasatlánticas y hacer un esfuerzo para mejorar la situación en el continente africano.
En su reunión con el Ejecutivo comunitario, Zapatero abordó los problemas desde una perspectiva global, en línea con los planes que alienta de formar parte del G-20 con carácter permanente. Durao Barroso respaldó esa demanda, dada la posición de la economía española -la novena- en el ranking internacional, la validez de la aportación que el Gobierno de Zapatero realizó en la reunión de Londres del G-20 y porque ese grupo «no tiene razón de ser sin España», apostilló el presidente de la Comisión.