España es uno de los socios de la UE en los que el envejecimiento de la población va a tener consecuencias presupuestarias más acusadas, que serán más graves que en otros países si la crisis económica se alarga. Un informe hecho público ayer por la Comisión europea revela que el gasto público ligado a la evolución previsible de la pirámide de edades en España experimentará un incremento de 9 puntos de Producto Interior Bruto entre 2007 y 2060, siempre que la recuperación llegue pronto. De lo contrario, podría llegar a 12 puntos. Y de todos los capítulos (pensiones, atención sanitaria, otro tipo de cuidados a largo plazo, desempleo y formación) el primero, el de las pensiones, es el que más va a crecer en el periodo de tiempo contemplado: 6,7 puntos de PIB.
España forma parte, junto con Luxemburgo, Grecia, Eslovenia, Chipre, Malta, Holanda, Rumania e Irlanda, del grupo de cabeza de la UE, por lo que a perspectivas de desbordamiento del gasto público en la Tercera Edad respecta.
El contenido del informe no es sorprendente. Otro elaborado en 2006 ya anunciaba para España un crecimiento en el gasto de las pensiones de 7,1 puntos de PIB en 2050 con respecto a 2004. En último extremo, y si se concede credibilidad a este género de proyecciones a muy largo plazo, habría que decir que las cosas van mejorando.
Un efecto conocido
El documento ratifica los puntos de vista de la Comisión europea y de otros expertos con respecto al sistema español de pensiones. El presidente Zapatero, que estaba ayer en Bruselas, encajó la mala noticia reafirmando, en rueda de prensa, la solidez del sistema, la importancia (casi 60.000 millones) de su fondo de reserva y el hecho de que la Seguridad Social va a cerrar el ejercicio con superávit, una vez más.
El presidente español resaltó el modelo de cambios paulatinos que promueve el Pacto de Toledo, en los que el Parlamento trabaja «para acometer las reformas que nos garanticen la estabilidad, la seguridad y la continuidad del sistema».
Zapatero relativizó la infalibilidad de este tipo de estudios a muy largo plazo, que hace 20 o 25 años vaticinaban una situación muy delicada por estas fechas para el sistema, y que «se equivocaron dramáticamente».
El informe de ayer fue hecho público con una semana de retraso, aparentemente debido a razones de inoportunidad política. Señala para España en 2060 un índice de fertilidad de 1,56 frente al 1,39 de 2008, y un 32,3% de población mayor de 65 años sobre el total de la población en 2060, frente al 16,6% de 2008. Y los mayores de 80 años equivaldrán al 26,5% de la población en edad de trabajar, cuando actualmente representan el 6,7%.