Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |

Álava

ÁLAVA

Cuatro adultos hablan de su esfuerzo por lograr un título o reciclarse
30.04.09 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
«Resulta durísimo»
Juan C. Fernández, Zuriñe de Bustos y Pedro Rodríguez, en el centro. / R. GUTIÉRREZ
De siete de la tarde a diez de la noche. Todos los días, de septiembre a junio. Durante tres años. Es el horario de Mari Cruz Garay, Zuriñe de Bustos y Juan Carlos Fernández, tres alumnos de la Formación Profesional nocturna de Jesús Obrero. Estudian por diferentes razones, pero coinciden en resaltar «el esfuerzo personal» que supone acudir cada día a clase y estudiar porque «no es un coladero. Los profesores se vuelcan, pero hay que estudiar».
¿Por qué cuando ya se tiene un trabajo? «En mi caso, por profundizar en unos conocimientos», contesta Mari Cruz. Es policía municipal, pero no quiere estancarse en su profesión. «Como me interesa la energía fotovoltaica, hice un curso y me di cuenta de que necesitaba tener un conocimiento en profundidad de electricidad, así que me anime a estudiar por la noche. De otra forma habría sido imposible».
Está a punto de conseguir el título de ciclo medio. ¿Ha sido fácil? «Sí y no. Si por la ayuda de los profesores; no porque es mucho el esfuerzo personal para compaginarlo con el trabajo y la vida diaria», comenta. Eso sí, tiene muy claro que los estudios nocturnos son «una opción interesante para reciclarse y para que muchos trabajadores logren una cualificación que, por los motivos que sean, no lograron en su día».
Zuriñe trabaja de monitora de personas con discapacidades en centros de empleo protegido de la Diputación, pero ha querido abrirse nuevas puertas laborales en una profesión poco común entre las mujeres: técnico en mantenimiento de equipos industriales. Le falta poco más de un mes para conseguir el titulo de FP superior en esta especialidad. «Ha resultado durísimo», resalta. Y se la ve satisfecha. «Sin los estudios nocturnos, no habría sido posible. Si trabajas, no puedes venir a clase por la mañana y, aunque puedas, no lo haces porque no vas a estar con adolescentes».
Juan Carlos Fernández ha sido su compañero durante estos tres años. Trabaja en un taller de mecanizado, pero ha querido «actualizar la parte mecánica para ampliar sus posibilidades laborales, abrirme puertas en otras ramas». Está a punto de terminar el mismo ciclo superior de Zuriñe después de sacrificarse durante tres cursos, pero está satisfecho. «La FP nocturna es la única posibilidad real de reciclarse. No se puede quitar», señala. Y resalta el aprovechamiento que de estos estudios realizan los alumnos. «Como queremos aprender, no estamos para perder el tiempo».
«Quiero trabajar»
En Diocesanas, el panorama es similar. Los alumnos nocturnos reivindican el mantenimiento de estos estudios para que un sector de la población mejore sus posibilidades de obtener un empleo. Un ejemplo es Judith Gracianteparaluceta. Estudia auxiliar de enfermería en el centro de Molinuevo y quiere sacarse un título de FP «porque quiero trabajar».
Judith es un ejemplo típico de un colectivo importante de mujeres en torno a los cuarenta años que, después de dedicar una década larga de su vida a criar a sus hijos, quieren reincorporarse a la vida laboral. «Hice un cursillo del INEM de auxiliar de geriatría. En verano trabajé en un geriátrico privado. Ahora quiero sacarme el título de FP porque me abre más puertas y puede suponer mejores condiciones de trabajo». Está a punto de terminar el primer año. «Estoy feliz. Vengo a estudiar con muchas ganas».
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS