El número de muertos en México por contagio del virus de la gripe porcina asciende a 159, aunque sólo 7 fueron confirmados en laboratorio como atribuibles al brote epidémico, según informó esta pasada madrugada el director general del Centro Nacional de Vigilancia y Control de Enfermedades, Miguel Ángel Lezana.
La situación de alerta se mantiene en los 32 estados que forman esta república federal. Pero a pesar de la gravedad de la situación, las autoridades ven la luz al final del túnel, pues se ha constatado la reducción de víctimas fatales y de contagios en los últimos tres días.
El ministro de Salud del país norteamericano, José Ángel Córdova, aseguró que el ritmo de decesos por el brote se redujo de seis fallecimientos el sábado a cinco el domingo y tres ayer. Por su parte, el alcalde de Ciudad de México, Marcelo Ebrard, afirmó que con las tres últimas defunciones, los fallecidos por la enfermedad hasta la pasada madrugada en la capital sumaban 25. Pero coincidió con Córdova al señalar que desde el jueves habían decrecido las personas atendidas con síntomas de gripe. Ebrard detalló que el jueves se registraron 127 casos, el viernes eran 210, el sábado llegaron a 351, el domingo fueron 326 y ayer ya había bajado a 320. De todas formas, reconoció que «estamos en el momento más crítico de la epidemia y hay que lograr que no se dé un contagio exponencial».
Por ello, el alcalde de esta ciudad de casi 19 millones de habitantes instó a prepararse para «una convivencia de varias semanas con el virus». La Alcaldía ha ordenado la suspensión de actividades en gimnasios, clubes deportivos y billares. Las grandes cadenas de salas de cine anunciaron su cierre hasta el 6 de mayo. También se ha ordenado a restaurantes y fondas preparar comidas sólo para llevar. Se ha prohibido servirlas en las mesas.
Esto afecta a más de 35.000 establecimientos gastronómicos que prevén pérdidas millonarias, estimadas en unos 25 millones de euros. Para compensar la desgracia, Ebrard anunció la creación de un fondo de 150 millones de pesos -unos 8,2 millones de euros- para apoyar a las familias afectadas, a quienes pierdan su trabajo o sus ingresos por la enfermedad y las empresas. Los taxistas y conductores de autobuses deberán llevar mascarilla y guantes, porque si no lo hacen el vehículo que conduzcan será retirado de la circulación. Sin embargo, las mascarillas parecen haberse agotado y son muchos los capitalinos que se arriesgan a subir sin ellas al metro, un medio de transporte utilizado por 5 millones de viajeros al día. Armando Ahued, secretario de Salud de la ciudad, aseguró que se habían distribuido un millón de 'naso bucos'. Pero ¿qué es un millón para una ciudad en la que se aglomeran casi 20 millones de personas?
Philippe Lamy, representante de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la Organización Panamericana de la Salud en México, afirmó que las estrategias aplicadas «son suficientes en la fase actual». La OMS estudia incrementar la alerta sanitaria por la gripe porcina a grado 5 en una escala de 6. El motivo es la sospecha de que en Estados Unidos haya aparecido un foco de la enfermedad diferente al de México. El paso a este nivel supondrá que la pandemia no es sólo inminente sino inevitable. Con 64 afectados por la fiebre porcina repartidos entre Nueva York, Nueva Jersey, Ohio, Kansas, Texas y California, la administración Obama ha dado instrucciones a los principales departamentos de seguridad y sanidad para que estén listos ante la inminente expansión de la enfermedad. «Estamos poniendo en marcha un dispositivo que nos permitiría luchar contra una pandemia de grandes proporciones», aseguró ayer la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano.
Estudiantes infectados
La mayoría de los casos se concentran en Nueva York, donde estudiantes de un instituto de Queens que habían viajado recientemente a México contrajeron el virus. Al menos 28 alumnos dieron positivo mientras otros 17 con síntomas similares están pendientes de los análisis. Otros 10 ó 15 casos podrían confirmarse en tres condados del Estado de Nueva York, también de personas que visitaron México o algún Estado del sur de EE UU. «Todos los pacientes bajo control presentan síntomas leves y con procesos de recuperación normales», declaró Richard Daines, jefe de salud del Estado de Nueva York. En todo el país no se ha producido ninguna víctima mortal.
Las ventas del antiviral Tamiflu se han disparado en las farmacias de la ciudad de los rascacielos, algo que los responsables sanitarios tratan de evitar a toda costa porque podría producirse una escasez en un momento de extrema necesidad. De momento, los suministros de Tamiflu y Relenza, otro antiviral eficaz, están garantizados.
Pese al aumento de los niveles de prevención, el discurso oficial del Gobierno no ha variado desde el pasado lunes cuando el presidente afirmó que hay motivos para que el país esté «alerta» pero no para la «alarma». En una decisión no cuestionada dentro de EE UU, el Gobierno ha incrementado los controles sanitarios en los pasos fronterizos con México, pero ha renunciado a poner limitaciones a la circulación de personas entre los dos países, que comparten una frontera común de 3.169 kilómetros.
Mientras los expertos valoran positivamente la respuesta inicial del Gobierno federal, muchos advierten que una propagación masiva del virus podría poner contra las cuerdas los centros sanitarios estadounidenses. «Si las cosas van a peor, veremos enseguida las debilidades de nuestro sistema», señaló a 'The New York Times' Jeffrey Koplan, ex director del Centro de Control y Prevención de Enfermedades. Un informe de la institución cita que los hospitales necesitarían muchas más camas y equipamiento para responder a una pandemia.
En el resto del planeta, se confirman los peores augurios. En Nueva Zelanda, nueve escolares que pasaron sus vacaciones en México y un profesor sufren de gripe porcina. En Israel, se han confirmado dos casos, y uno más ha aparecido en Costa Rica. Alemania tiene en observación tres casos, Brasil estudia diez posibles contagios y Francia mantiene bajo observación a 20 personas.