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Política

ante el congreso y el senado

Afirma que su país «perdería el honor si fuese un santuario» para ETA y califica de «Estado mayor común» la nueva cooperación con España

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Sarkozy: «Francia luchará contra los terroristas hasta acabar con el último»
Los parlamentarios españoles, puestos en pie, ovacionan al presidente francés, Nicolas Sarkozy, tras su solemne discurso de ayer en el Congreso de los Diputados en Madrid. / AFP
«Francia sólo tiene un discurso». Y pasa por «luchar contra los terroristas hasta acabar con el último». Con esta vehemencia, el presidente galo, Nicolas Sarkozy, puso ayer el broche a uno de los principales asuntos que han vertebrado su visita de Estado a España: la firma de un pacto bilateral que reforzará el combate a ETA mediante la autorización para que policías de enlace de uno y otro país trabajen en suelo vecino en labores de información, entre otros instrumentos.
«Francia, patria de los derechos humanos, perdería su honor si fuese un santuario para los terroristas», reiteró el jefe de la República en un discurso ante el pleno del Congreso y el Senado en Madrid, celebrado horas antes de su regreso al Palacio del Eliseo en compañía de su esposa, Carla Bruni, quien siguio su alocución desde la bancada de las visitas. Este acto se reserva protocolariamente a aquellos dirigentes de otras naciones más allegados a España. Y Sarkozy se mostró acorde con tal solemnidad expresando su total disposición a terminar con los «asesinos de ETA». «En una democracia, la batalla de las ideas se libra en las urnas. Quienes pretenden ganarla escondiéndose detrás de las bombas, matando a inocentes no son más que unos asesinos y Francia luchará contra ellos hasta acabar con el último», subrayó, antes de recordar a las víctimas españolas, «una realidad que los franceses no conocen bien».
La claridad de sus palabras impresionó a los parlamentarios, que, en general, alabaron la «determinación» del mandatario galo en contra de ETA y de las distintas formas de delincuencia organizada -tráfico de drogas y de personas- cuya persecución quedará reforzada por el nuevo acuerdo. El PNV, a través de Josu Erkoreka, opinó que el discurso «rompe con algunas sombras del pasado y oscurece claramente el futuro» de la banda terrorista.
En realidad, la colaboración hispano-francesa en esta materia tiene ya una larga trayectoria, pero quizá ningún otro presidente la había dado tanta importancia. De hecho, Sarkozy aseveró que el compromiso será «independiente» de quiénes gobiernen ambos países en el futuro y alabó al PSOE y al PP, «capaces de ir más allá de sus diferencias para hablar con una sola voz» frente a la violencia. El elogio fue agradecido posteriormente por la portavoz popular, Soraya Sáenz de Santamaría.
Sólo hubo un matiz en su intervención que sonó a reproche por el fallido proceso de paz de la pasada legislatura: «Cuando transigimos con los terroristas no ven la mano tendida, sólo ven la debilidad. Y la debilidad no puede ser el elemento más importante de una democracia», clamó Sarkozy.
Elogio al Rey
En una rueda de prensa conjunta -posterior a la reunión en la que los dos presidentes firmaron el nuevo protocolo-, Rodríguez Zapatero se mostró convencido de que la cooperación bilateral en temas de seguridad da un «salto cualitativo» y defendió que la «gran experiencia» acumulada por España y Francia frente a ETA supone un «buen modelo» para la prevención también del terrorismo islamista.
En su turno, Sarkozy denominó el nuevo acuerdo como el arranque de un «Estado Mayor común» contra el crimen, que rompe con la «antigua» separación entre terrorismo político, religioso y actividades mafiosas. El jefe de la República también destacó la importancia de investigar el blanqueo de dinero y «atacar» a las bandas «en el bolsillo», donde «más les duele».
El comité de seguridad reunirá cada seis meses a los directores de las fuerzas de seguridad de ambos países. Además de los agentes de enlace, habrá otras herramientas como un «procedimiento de alerta recíproco de los servicios especializados» en relación con el uso de Internet por posibles células y el estudio compartido de toda la información incautada a etarras y yihadistas.
Sarkozy no quiso ayer terminar su discurso en el Congreso sin rendir homenaje a Don Juan Carlos por su «papel decisivo» en el golpe de Estado del 23-F, «el último combate entre la democracia y la dictadura» en España. Tampoco quiso dejar el estrado sin lanzar una apuesta de desarrollo. Anunció que, «dentro de tres años, Barcelona tiene que estar conectada a menos de cuatro horas de Lyon en tren de alta velocidad» y reclamó más acción en otras colaboraciones, como la energética. Lo hizo con su estilo. Miró a los diputados, separó las manos y exclamó: «Lo que les propongo es menos discurso, menos declaraciones de principios y más decisiones; ustedes necesitan energía, franceses y españoles necesitan infraestructuras, así que, adelante».
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