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«El tema está zanjado» y Zapatero tendrá una silla en la reunión de las principales economías del mundo
29.04.09 -

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Nicolas Sarkozy movió los hilos para que España entrara en la primera discusión del G-20 sobre la gran recesión y Nicolás Sarkozy garantiza que de ahí no le moverá nadie. El presidente francés lo dejó ayer claro en su discurso en el Congreso: «El tema está zanjado» y José Luis Rodríguez Zapatero tendrá silla en la reunión que las veinte principales economías del mundo celebrarán en septiembre en Nueva York, del mismo modo que estuvo en Washington en noviembre y en Londres a principios de abril.
La cuestión no parecía tan obvia hace tan sólo cuatro días, cuando la vicepresidenta económica, Elena Salgado, quedó fuera del encuentro preparatorio que los ministros de finanzas tuvieron en la capital de Estados Unidos. Por si fuera poco, el responsable brasileño de Hacienda, Guido Mantega, se quejó de que la presencia de España en las cumbres del G-20 era irregular y que habría que acabar con estas incorporaciones adicionales.
Sarkozy, sin embargo, hizo oídos sordos a este reproche y Zapatero, casi también. «No podemos decirle a España que cumpla con todas sus obligaciones internacionales y después, por razones de costumbre, decir que no dispone del escaño al que tiene derecho», advirtió el mandatario galo durante el discurso ante el pleno de las Cortes. «Que las cosas queden claras: España tiene que ser un miembro del G-20», apostilló. El jefe del Ejecutivo español fue menos vehemente y, en rueda de prensa, al término de la cumbre bilateral que celebraron en Madrid ambos gobiernos, mostró su «confianza» en que nuestro país consolide la «lógica» plaza conquistada. De momento, se hará una solicitud oficial, pero el respaldo francés es una baza importante.
Sarkozy no ha ahorrado elogios hacia sus vecinos del sur en estos dos días que ha durado su primera visita oficial como jefe de Estado. Y resulta sorprendente, porque para pasar el trago de sus propias calamidades internas, en no pocas ocasiones ha echado mano en su tierra de los datos de la economía española (los índices de paro no tienen comparación) y a menudo saca pecho de que Francia supo acometer las reformas estructurales de las que ahora se resienten los españoles. Pero, con la buena educación del invitado, ayer no sólo obvió las debilidades sino que afirmó que «España se ha convertido en una gran economía en el mundo», que «ha hecho lo necesario para superar la crisis» y que ahora «puede mirar al futuro con confianza».
Sentido común
En este encuentro, más que las diferencias políticas, pesó la solidaridad entre dos gobernantes que ven cómo su liderazgo se resiente por la crisis. Pero incluso así, la buena intención no impidió al inquilino del Eliseo dinamitar el discurso con el que el secretario general del PSOE aspira a pasar el chaparrón económico: que la derecha es la principal responsable de lo ocurrido y la izquierda la única que puede aportar soluciones.
La idea, eje fundamental de la campaña socialista a las elecciones del próximo 7 de junio, fue puesta en entredicho por Sarkozy cuando en su discurso de ayer enumeró los cambios que, a su juicio, debe acometer el capitalismo. «Este combate no es el combate de la economía de mercado contra la socialdemocracia; es el combate del sentido común», aseveró el dirigente galo, líder de la UMP, partido hermano del PP. «No creo que nadie aquí pueda aceptar que se premie más a los especuladores que a los emprendedores», subrayó.
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