Los sindicatos vascos ofrecieron ayer una nueva muestra de desunión al conmemorar por separado el Día Internacional de la Salud y la Seguridad en el Trabajo. Ni siquiera en una cuestión tan social y tan apolítica como la reivindicación de la salud laboral acordaron una celebración conjunta, y aunque ELA, CC OO y LAB se manifestaron por la Gran Vía bilbaína, con diferencia de minutos, lo hicieron por tramos diferentes para no encontrarse en ningún momento. UGT, por su parte, realizó una concentración ante su sede, a escasos 300 metros de donde discurrían las marchas de las otras centrales.
En lo que sí coincidieron los cuatro sindicatos fue en las críticas que repartieron entre patronales, empresas, administraciones, inspecciones de trabajo, mutuas laborales, etc. a las que, en mayor o menor medida, acusaron de no tomarse suficientemente en serio la salud y la seguridad en el trabajo. Más aún, denunciaron que la crisis es aprovechada por las empresas para relajar las medidas de prevención de riesgos, lo que junto a una mayor precariedad en el empleo, dispara la siniestralidad.
El secretario general de ELA, Adolfo Muñoz, ante unos 1.200 delegados que se reunieron en el Teatro Arriaga de Bilbao, afirmó que «en la medida en que el trabajo se construya sobre la precariedad, es imposible reducir las tasas de siniestralidad», a la vez que denunció el «comportamiento cómplice de los gobiernos». El líder de la central nacionalista, además de contra la patronal, arremetió contra las Mutuas de Accidentes de Trabajo, a las que acusó de actuar de «policías» de las empresas. Asimismo, criticó a CC OO y UGT, a los que calificó de rehenes de unas mesas de diálogo en las que la patronal tiene «derecho a veto», y no dejó pasar la ocasión para volver a hacer un llamamiento a la huelga general que, junto a LAB, ha convocado para el día 21 de mayo.
CC OO de Euskadi también celebró una asamblea de delegados en Bilbao, ante la cual, su responsable de Salud laboral, Jesús Uzkudun, recordó que el País Vasco «figura a la cabeza» de España en cuanto a las muertes laborales producidas por cáncer, causa del 32% del total de fallecimientos derivados del trabajo, según la OIT.
A más paro, más enfermos
Este sindicato estima, además, que por cada millón de parados que provoque la crisis económica en España, en la próxima década se generarán 167.000 enfermos y 6.000 suicidios.
Por su parte, el secretario general de UGT-Euskadi, Dámaso Casado, llamó la atención sobre el hecho de que en los primeros meses de este año -precisamente cuando hay menos trabajadores activos- hayan aumentado los casos de accidentes laborales. «En este 2009 llevamos ya 12.801» frente a los 12.760 que se produjeron en los primeros tres meses de 2008, desveló.
Finalmente, el sindicato abertzale LAB, que celebró el día bajo el lema «Quieren que paguemos su crisis con nuestra salud», alertó de que la actual situación económica está influyendo negativamente en la salud de los trabajadores. En este sentido, advirtió del incremento de los casos de estrés laboral, que derivan en depresiones, ansiedad, neurosis e infartos.