El Barça fue fiel a su estilo y cayó en un gran atasco en el Nou Camp. El Chelsea dio una lección en tareas defensivas y los azulgrana chocaron una y otra vez con las dos líneas 'Maginot' ideadas por Guus Hiddink para desarbolar a su rival. Al menos, los hombres de Guardiola mantuvieron la portería a cero y sumaron un empate que les sirve para viajar a la capital inglesa con las opciones intactas. Malos tiempos para un Barcelona acelerado, distinto, nebuloso, que rendirá visita el sábado a un Real Madrid situado a cuatro puntos, antes de verse otra vez con el Chelsea y recibir al Villarreal en vísperas de la final de Copa ante el Athletic. Un calendario demencial que los blaugrana deberán encarar sin Márquez, que ayer se rompió un menisco.
Hiddink se ha integrado bien en Londres. Anoche dibujó en su libreta uno de esos pintorescos autobuses de dos pisos de la capital inglesa para cruzarlo unos metros por delante del área y evitar el tráfico fluido del Barcelona. El Chelsea, que vistió de amarillo -un dato para los supersticiosos - renunció sin reparo a la posesión del balón y porfió toda su suerte a su capacidad defensiva. Y en eso, todo hay que decirlo, es todo un maestro. En esa faceta no hay nombres y apellidos que sobresalgan sobre otros en el equipo, solidario hasta la extenuación. Incluso Ballack, anárquico e indolente en Alemania, ha entendido que el éxito de los suyos depende de la unión y de provocar atascos en el centro del campo rival. Y el Barça escogió numerosas veces la salida equivocada para encontrarse con embotellamientos perfectamente planificados por el 'holandés errante', cuya obsesión por la táctica y el orden es enfermiza.
Los azulgrana tienen mal acostumbrada a su parroquia, hasta el punto de que llegar con un empate a cero al minuto 20 parece poco menos que una herejía en el templo culé. Los hombres de Pep Guardiola han finiquitado varios partidos esta temporada con tres o cuatro fogonazos en el primer cuarto de hora y, además, la demostración de fútbol total ante el Bayern dejó unas sensaciones tan magníficas que, en cuanto se produce una congestión, los claxons no dejan de sonar en las tribunas. Ni el más optimista se planteaba la posibilidad de que los culés arreglaran la eliminatoria ante los ingleses como lo hicieron frente a los germanos. Pero sí es cierto que se esperaba un comienzo más acertado del Barcelona, mucho más nervioso que en otras ocasiones en una semana endemoniada en la que se juega media temporada.
Desactivados
El Barça había sido desactivado, pero al menos la pelota era suya y de vez en cuando las incursiones de Iniesta, las entregas de Xavi y los disparos lejanos de Henry mantenían vivas sus opciones. La velocidad, sin embargo, era inadecuada. Ansiosos por abrir el marcador, los blaugrana perdieron la paciencia y no entendieron que la única posibilidad para abandonar una congestión de tráfico de tal magnitud era dar tiempo a los servicios de emergencia para que hicieran bien su trabajo y alguna vía alternativa se liberase. Messi, el futbolista llamado a saltarse el peaje, tuvo un día frío y gris. Encaró alguna vez con criterio, pero se quedó sin espacios y también sin ideas. El Barça necesitará su mejor versión para intentar solventar la eliminatoria en Stamford Bridge. Para más inri, Bosingwa hizo el partido de su vida en la banda izquierda.
En la segunda parte el atasco también tuvo ambulancias. Los azulgrana intentaban atacar cuando Márquez dio un pase y su rodilla giró sola. Rotura de menisco y adiós a la temporada. No ha sido un buen año para el mexicano, que minutos antes del descanso había cometido un error de bulto que permitió a Drogba, lo que es el fútbol, plantarse delante de Valdés. El portero salvó la doble embestida del africano, un portento físico con mucha clase. Tampoco estará en Londres Puyol, a quien teóricamente Guardiola había reservado porque estaba amonestado y que vio una amarilla por una entrada a destiempo al poco de sustituir al 'kaiser'. La 'ley de Murphy' en estado puro.
Eto'o tuvo en el minuto 68 una oportunidad muy similar a la de Drogba, pero Cech adivinó sus intenciones. Después la nada hasta los instantes finales. Entró Bojan por el camerunés y tuvo la ocasión de la noche en un remate de cabeza. En la siguiente acción también Hleb pudo abrir el marcador. Los culés acumulan dos empates consecutivos ante Valencia y Chelsea y tienen ya la mirada puesta en el Bernabéu, donde les espera un Madrid con el cuchillo entre los dientes. Otra igualada les daría media Liga. Después, avión a Londres. Probablemente renuncien a subir en sus autobuses.