La
Titan Nissan Desert, posiblemente la carrera de aventura en mountain bike más dura del mundo, vivió ayer una de las jornadas más épicas de su historia. La crecida de un río obligó a desviar el trazado, que fue ampliado en 27 kilómetros. Al final, los ciclistas cubrimos 116 kilómetros a través de un terreno desolador, ajado y polvoriento. Y lo hicimos cargados con mochilas de entre cinco y siete kilos de peso, ya que al tratarse de una etapa maratón sin asistencia tuvimos que portar el saco de dormir y todo lo necesario para preparar el segundo sector que se celebrará hoy.
Hubo más de una decena de abandonos, entre ellos el de la ganadora del año pasado, Nuria Lauco. Y la organización tuvo que aumentar el tiempo del fuera de control para repescar a varios de los corredores. El último en llegar a meta invirtió 10 horas y 31 minutos de eterna agonía. La expedición vizcaína perdió a uno de sus 5 integrantes. El getxotarra Juantxu Abasolo, del equipo bilbaíno Ciclos Maestre, no fue de la partida por diversos problemas físicos. Sus compañeros de escuadra, Xabier Erdaide y Luis Uribeetxebarria, entraron en los puestos 129 y 138. Al vecino de Deusto Aimar Fraga le fue mejor, pese a tener una avería, y pudo acabar el 97.
La jornada arrancó con una salida espectacular. Una gran duna saludó a los sufridos atletas. Y todos, incluidos ex profesionales como Melcior Mauri o Abraham Olano, tuvieron que echar el pie a tierra. Después enlazamos con un terreno pedregoso, donde ciclar se hacía casi imposible. Dureza extrema, sufrimiento máximo.
Por si esto fuera poco, la organización preparó desde el kilómetro 26 una gran celada. Se eliminaron las señales que habitualmente marcan el camino y los titanes tuvieron que buscar la ruta correcta con la única ayuda del GPS. El terreno de navegación no resultó nada sencillo, sobre todo para los novatos. Fue entonces cuando se abrieron unas distancias enormes. Los ciclistas buscaban a otros expedicionarios para tratar de pasar el trago y no enfrentarse solos al rigor del Sáhara, con sus ululantes cortinas de polvo. El madrileño Borja López cubrió más de 85 kilómetros sin ninguna compañía. Sesión de tortura en mitad del sepulcral silencio del desierto. «Durísimo, durísimo», musitaba con un hilo de voz en meta.
Victoria de Núñez
Por delante, el catalán Israel Nuñez, ex profesional y uno de los mejores bikers del panorama nacional, lanzó un ataque durísimo. Nadie le pudo seguir. Entró en meta 13 minutos por delante de Raúl Hernández y Melcior Mauri. A falta de tres jornadas, esta ventaja puede ser suficiente para sentenciar la prueba, aunque en el desierto no hay nada seguro. Además del estado físico cuenta la navegación y, sobre todo, la mecánica. Las bicicletas están ya muy castigadas y ayer los mecánicos no pudieron reparar las monturas al tratarse de una etapa sin asistencia.
Hoy, los 174 supervivientes afrontaremos un recorrido de 117 kilómetros. La enésima paliza, tras haber dormido ayer al raso, con sólo la protección de endebles sacos de supervivencia.