No ha fallado un 28 de abril. A lo largo de sus diez años consecutivos como inquilino de Ajuria Enea, Juan José Ibarretxe ha acudido con su esposa, Begoña Arregi, a Armentia a cumplir con San Prudencio. También estuvo ayer en el que ya es su último acto protocolario como lehendakari. A pie de calle, a las 10.30 de la mañana, le esperaba el Ejecutivo foral que preside Xabier Agirre para dar comienzo a la comitiva que, al ritmo de 'la marcha de Corporación' interpretada por txistularis, trompeteros y atabaleros, encaminó sus pasos hasta la basílica. La ausencia por enfermedad del diputado más joven, Alfredo de Miguel, hizo que la titular de Política Social, la llodiana Covadonga Solaguren, se hiciera cargo de llevar el pendón de Álava.
Por delante, los dos estandartes de San Prudencio, portados por Alfredo López de Uralde, en representación de Armentia, y el cofrade Luis Díaz de Ure abrían una procesión cívica en la que participó, el alcalde de Vitoria, Patxi Lazcoz, y un nutrido grupo de concejales; el presidente de las Juntas Generales de Álava, Juan Antonio Zárate, el delegado del Gobierno, Mikel Cabieces; la subdelegada Gloria Sánchez, y el portavoz del PP en la Cámara foral, Javier de Andrés. Junto a ellos, el presidente de la Junta Administrativa de Armentia, Félix Foronda.
En la iglesia les aguardaban dos obispos; el de Vitoria, Miguel Asurmendi, y el de Malange, Luis Pérez de Onraita, un alavés de Gauna emocionado de vivir en director «por primera vez en mi vida esta fiesta». Y es que el prelado lleva ya medio siglo en la diócesis angoleña. La vuelta a la basílica con la imagen del patrón, portada por los mozos de Armentia, dio paso a una multitudinaria misa, concelebrada por otros cuatro sacerdotes en la que el párroco de Armenia, Carlos Fernández, llevó la batuta y que concluyó con una multitud agolpada en el crucero para besar las dos reliquias del santo.
Lunch más discreto
Terminado el oficio religioso, llegó el aurresku. El diputado general rememoró sus años de dantzari en los grupos Txirinbil y Latzale y bajo la atenta mirada de su esposa, Mari Paz Garagalza, se marcó un baile en honor del patrón y de Ibarretxe, que no le quitaba ojo, en su despedida. De los cuatro tiempos, eligió el más solemne, el contrapás y dejó los otros tres para los jóvenes Iosu Sánchez y Amagoia Elosegi. «Sólo he ensayado veinte minutos», aseguró un Xabier Agirre en plena forma.
La supresión de la recepción de la Diputación a la sociedad alavesa para ahorrar miles de euros en canapés llevó a los representantes políticos a perderse por las campas. También la junta administrativa de Armentia suprimió el lunch con que otros años agasajaba al pueblo y las autoridades y optó por un frugal tentempié a puerta cerrada.