«Procuramos hacer nuestro trabajo cuando sabemos que no vamos a encontrar a nadie. De lo contrario, es habitual que nos increpen o nos insulten cuando tratamos de limpiar las paredes del Casco Viejo».
Los operarios de FCC se han visto obligados a alterar su rutina laboral a raíz de los insultos y amenazas a los que, de manera «habitual», les someten algunos colectivos radicales del barrio. Además, según admitió ayer a EL CORREO un trabajador de la propia empresa, los empleados de la firma se han llegado a encontrar «en más de una ocasión» con pintadas en forma de diana amenazante con FCC como objetivo. «Hay veces que vamos con miedo. ¿Quién nos dice que algún día no pueden poner una carga explosiva detrás de cualquier cartel?», apunta este mismo trabajador.
Esta situación ha sido puesta ya en conocimiento del equipo de gobierno que, ayer, destapó los hechos. Fue durante la comisión de Medio Ambiente, en la que tres portavoces de la plataforma Elkartzen denunciaron precisamente la retirada sistemática de carteles por parte de la empresa encargada de la limpieza en Vitoria. Según expusieron, FCC «quita todo cartel de las calles en menos de 24 horas», lo que a su juicio, demuestra que el Ayuntamiento «ha tomado la decisión de silenciar las paredes del Casco Viejo».
En respuesta a sus declaraciones, la concejala de Medio Ambiente, Alba Cañadas, recordó que el Ayuntamiento debe «velar por que se cumpla la ordenanza de limpieza» y advirtió de que lo «realmente preocupante es que el servicio de limpieza tenga que alterar sus horas de trabajo por recibir amenazas por parte de algunas asociaciones».
Cumplir el contrato
De otro lado, la comisión de Medio Ambiente sirvió también para poner en evidencia el trabajo de FCC. Y es que, según los primeros datos de la auditoría a la que el Gabinete Lazcoz somete desde hace meses a la empresa, una media de 30 trabajadores de la plantilla falta cada día a su puesto de trabajo.
Esta cifra supone que el índice de absentismo en el seno de la empresa roza el 20%, un dato que la propia concejala calificó como «elevado». Pese a ello, y en contra de la opinión de todos los grupos de la oposición, que denunciaron que las calles siguen sin estar «adecuadamente limpias», Alba Cañadas, defendió que el índice de absentismo no implica que la empresa «no esté cumpliendo el contrato».
Es más, según los primeros datos de esta auditoría, el grado de cumplimiento del contrato por parte de FCC alcanza el 99,7%.