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Sociedad

RECIBIÓ CUATRO DISPAROS

Investigan si la muerte a tiros de una mujer en un pueblo navarro fue una venganza porque denunció a un club por trata de blancas

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«Yamiled estaba muy asustada»
Los vecinos de Ituren se concentraron ayer por el asesinato de la mujer, que tenía cuatro hijos. / ZARBO
En Ituren nadie alberga dudas respecto al móvil que llevó a los asesinos de Yamiled Giraldo Quintero a acabar con su vida. Todos dicen que fue un ajuste de cuentas. Los vecinos lo confiesan en medio de la calle, a plena luz de día. No tienen temor alguno en afirmar que el crimen de esta mujer de nacionalidad colombiana, madre de cuatro chavales, en la mañana del sábado en una población próxima a Pamplona, fue una venganza por una denuncia que hace años formalizó por presunta trata de mujeres contra un local de alterne de Sunbilla. «Ella estaba acojonada, muy asustada. Me lo dijo personalmente. Tenía miedo a que la imputación tuviese graves repercusiones. Fíjate lo que le ha sucedido», explicaba ayer un vecino de la localidad.
Yamiled Giraldo murió asesinada a las 8.25 horas del sábado, en el municipio navarro de Cordovilla, cuando salía de su vehículo, un monovolumen 'Chrysler Voyager', junto a su hijo de 14 años que le acompañaba. La víctima se dirigía al domicilio de una persona que presuntamente habría contratado sus servicios de esteticista antes de acudir a una boda. La mujer recibió al menos cuatro impactos de bala en su cuerpo -uno en la cabeza y otro en el pecho-. Cuando los efectivos sanitarios llegaron al lugar Yamiled ya había fallecido.
El autor de los disparos fue un individuo encapuchado que descendió de un vehículo, un 'Citroen AX' de color blanco que, al parecer, llevaba varios minutos estacionado en la zona. Al pistolero le acompañaba otra persona que en todo momento permaneció al volante del coche y con el que posteriormente huyó del lugar.
La Policía foral navarra, que investiga el caso, trata de determinar si el trabajo que Yamiled debía realizar era real o bien obedecía a una maniobra diseñada por los autores del delito, que le habrían tendido una trampa. En este sentido, todo apunta a que la mujer fue víctima de la estrategia de los asesinos que aguardaron la llegada de su objetivo en las proximidades de la urbanización de Cordovilla a primera hora del sábado.
La cita era a las 8.30. Yamiled acudió con su hijo mayor, Christopher. Después del trabajo debía llevar al niño al pueblo vecino de Huarte Arakil, donde el chaval tenía que jugar un partido de pelota.
Condena de 18 años
La Policía foral investiga si el móvil del atentado obedece a un acto de venganza por una denuncia que Yamiled, junto con otras personas, formuló en 2001 contra un establecimiento de Sunbilla, donde se ejercía la prostitución. Este local fue investigado después de que las fuerzas policiales tuviesen conocimiento de que jóvenes llegadas de países suramericanos eran obligadas a ejercer la prostitución y a la vez eran víctimas de presuntos abusos sexuales. La denuncia dio origen a un procedimiento penal que concluyó con una condena de 18 años para uno de los imputados.
En Ituren, entre tanto, los vecinos siguen estupefactos por lo ocurrido. Varios cientos de ellos se concentraron a mediodía de ayer y por la tarde en la plaza de la localidad en repulsa por lo sucedido y en apoyo a la familia.
Yamiled llevaba cerca de diez años residiendo en esta localidad, donde había contraído matrimonio con Carlos Etxebeste. Era madre de cuatro hijos, las dos pequeñas, de 1 y 6 años, fruto de su actual relación, y los dos mayores, de 11 y 14 años, de una anterior que mantuvo en su país. Con Yamiled vivía su madre. Otra hermana reside también en Navarra.
Yamiled, de 33 años, era esteticista. «Tenía acondicionado un espacio en su casa, pero iba también a hacer algunos trabajos a Pamplona, Urdax y Bera. Era una bella persona, una trabajadora. Tanto ella como sus hijos estaban totalmente integrados. Los chavales hablan euskera como cualquiera de nosotros. Su marido es transportista, es autónomo», explicó una vecina.
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