Las elecciones generales de Ecuador arrancaron ayer en calma a las siete de la mañana, las dos de la tarde en España. Sobre las 8.30 votó el presidente Rafael Correa, quien anoche ya era considerado el virtual ganador. El sondeo a pie de urna difundido por Ecuavisa le daba el 54% de los votos, con una ventaja de más de veinte puntos sobre sus rivales, lo suficiente para imponerse en primera vuelta. Tras depositar su papeleta, el izquierdista aseguró que «todo está en manos de Dios y del pueblo ecuatoriano».
El «todo» es nada más y nada menos que la reelección por un nuevo mandato que concluirá en 2013 y que, de esta forma, le permitirá continuar aplicando sus programas afines al socialismo, que el economista ha definido como «revolución ciudadana». Pocos dudaban de su triunfo, porque en Ecuador más del 60% de los 14 millones de habitantes son pobres. Y desde que Correa llegó al poder en 2006 ha gobernado pensando en ellos, creando hospitales gratuitos y viviendas para los más necesitados.
El líder izquierdista, que posteriormente se desplazó hasta Guayaquil, la urbe más poblada del país, para acompañar a votar a su madre y a su hermana Pierina, aspirante a gobernar la provincia de Guayas, declaró tras conocer su éxito: «Hoy se ganó en una primera vuelta. Es algo inédito. Juntos hemos hecho historia (...) para consolidar la revolución ciudadana». Y, si en la mañana se encomendaba a Dios, también ya vencedor a él le agradeció el triunfo.
Nueva Constitución
Más de diez millones de electores estaban llamados a las urnas para elegir más de 5.000 cargos públicos, entre ellos los 124 escaños de la Asamblea Nacional y otros puestos nacionales y municipales. Los primeros en votar fueron los policías y los militares. Éstos, junto con adolescentes de 16 y 17 años, presos sin sentencia y extranjeros con más de cinco años de residencia en el país votaban por primera vez conforme a la nueva Constitución promovida por Correa, que fue aprobada en septiembre con un 80% de apoyos.
El ex presidente Lucio Gutiérrez, segundo en intención de voto pero muy alejado de Correa -tuvo que contentarse con el 31% de los sufragios- denunció irregularidades en la propaganda del oficialismo aunque la campaña se cerró el jueves. «¿Qué sacamos denunciando a los organismos internacionales? ¡Nada! ¿Qué sacamos denunciando al Consejo Nacional Electoral? ¡Nada! Porque no hacen nada, son parte de un todo, son parte del Gobierno», afirmó. Asimismo, manifestó su esperanza de que «Dios permita que las elecciones sean transparentes».