La vicepresidenta segunda y ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado, desveló ayer que ha pedido al secretario del Tesoro norteamericano, Tim Geithner, que Estados Unidos invite a España a participar en la reunión presidencial que el G-20 celebrará el próximo mes de septiembre en Nueva York. No fue el único anuncio realizado por Salgado en Washington, donde ayer se clausuró la reunión semestral del FMI y el Banco Mundial. También afirmó que solicitará «formalmente» el ingreso permanente de España en ese grupo, aunque evitó precisar cuando.
A pesar de admitir que Geithner no le «aseguró nada», la vicepresidenta se mostró «convencida» de la participación de España en la cita de Nueva York, después de que el viernes se quedara fuera de la reunión informal del grupo celebrada antes de la asamblea del FMI y del Banco Mundial en la capital norteamericana. Salgado resto importancia a ese hecho, ya aseguró que «a España le hubiera gustado ser invitada, pero las cosas tienen la importancia que tienen», reconoció
A su juicio, nuestro país tiene «la fuerza de los datos, el apoyo de muchos países que forman parte del G-20 y unas excelentes relaciones con Estados Unidos». Además "es miembro del Fondo de Estabilidad financiera", añadió.
Las intenciones de participar en el G-20 han generado una polémica el fin de semana. El sábado, el ministro de Hacienda de Brasil, Guido Mantega, aseguró que España no podrá participar en futuros encuentros del G-20 porque no es miembro del grupo y porque no se puede continuar la práctica de invitar a países que no pertenecen a ese organismo. Sin embargo, tras almorzar con Salgado ese mismo día, el brasileño habló con la prensa española para «matizar» lo que había dicho. Así, Mantega reconoció que su país no se opone a la participación en futuras reuniones del G-20, pero insistió en que deben discutirse las normas que regulan la presencia de países en las cumbres.
Fortalecer reservas
Más allá de esa polémica, el FMI anunció este fin de semana que repartirá en los próximos meses 250.000 millones de dólares (unos 189.000 millones de euros) para fortalecer las reservas de los países miembros. La medida, adoptada por el Comité Monetario y Financiero, su principal órgano ejecutivo, permitirá atención especial a los Estados con problemas de financiación externa. La última vez que se produjo una iniciativa de estas características fue en 1981.
En torno a la crisis, el asesor económico del presidente Barack Obama, Lawrence Summers, aseguró que la sensación de «continua caída libre» en la economía de Estados Unidos ha desaparecido y la perspectiva ya no es totalmente negativa, sino «mixta».