El primer pasito hacia la remontada se fundamentó en un pilar básico para la esperanza, la portería a 0, el objeto de deseo de cualquier entrenador. Javi López no lo había saboreado aún desde su llegada al Deportivo Alavés y se confesaba fastidiado por ello. Ayer lo pudo hacer, en su undécimo partido en el banquillo.
Había recibido 17 goles en diez jornadas, 1,7 por comparecencia, un promedio que empeora el global de la temporada (1,6). Pero los tantos en contra constituyen un mal endémico durante toda la Liga. No en vano, el vitoriano es el segundo equipo más goleado de la categoría (55), superado sólo por el descendido Sevilla Atlético (68), y únicamente había dejado su portería virgen en cinco ocasiones con anterioridad. Cuatro con Salmerón y una con Mandiola. Una de ellas, precisamente, ante el Girona, que no ha sido capaz de meter un gol al Alavés en dos enfrentamientos.
La anterior data del 18 de enero, cuando el conjunto babazorro ganó por 0-2 en el campo del Alicante. Desde entonces habían pasado trece semanas de Liga. A la decimocuarta llegó de nuevo la recompensa, para poner fin así a una racha de siete encuentros sin conocer la victoria.
Retoques y Bernardo
Y llegó a la heroica. Por la vía de la épica. Con nueve jugadores sobre el campo y un rival volcado en su área. La realidad es que en la segunda mitad, con ventaja en el marcador, el cuadro de Javi López se dedicó por completo a tareas defensivas. Y no fue labor sencilla, ya que dos expulsiones condicionaron la ubicación de las piezas sobre el campo y el técnico catalán se vio obligado a recomponer sus líneas en repetidas ocasiones.
Primero, por decisión técnica, cuando dio entrada a Nacho Garro por un De Lucas al que no le iban mucho las características del partido. El vitoriano, que recuperó su posición natural en el centro del campo, formó pareja de pivotes defensivos con Astudillo, permitiendo al argentino trabajar más liberado en la presión de la salida de balón.
Después, obligado por las circunstancias. Por la expulsión de Raúl Llorente, que motivó el desplazamiento de Igor a la banda. Y, sobre todo, por la de Edu Albacar. Con nueve, López dio entrada a Cabrera por Javi Guerra. El madrileño se colocó al lado del 'Pulpo', Garro volvió a ejercer de central y César Caneda acabó como improvisado lateral izquierdo.
Un enorme derroche físico colectivo apoyado en la extraordinaria actuación del cancerbero Bernardo. Si el portero pacense ha tenido alguna actuación desafortunada a lo largo de esta temporada, es justo reconocer que ayer dio dos puntos vitales a la escuadra del paseo de Cervantes. Porque trabajo defensivo hubo mucho, pero algún hueco también. Y ocasiones para el Girona, que se estrelló en todas ellas ante el bravo guardameta albiazul, salvador en el vetusto Montilivi.
A cuatro puntos
Esta muralla reconstruida permite al Alavés situarse a cuatro puntos del Celta, que juega hoy en casa ante el Levante. Además, recortó al resto de sus rivales por la permanencia, ya que no ganó ninguno, y está a cinco de Las Palmas, Córdoba y Murcia. El próximo obstáculo, el Castellón el domingo en Mendizorroza.