El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, recalca en la edición de hoy del vespertino 'Le Monde' su voluntad de asumir las «dificultades» que pueda acarrearle el desalojo del PNV del Gobierno vasco con la inminente llegada de los socialistas a esta administración. El jefe del Ejecutivo acepta que este hecho le supondrá la falta de apoyo de los diputados jeltzales en el Congreso, pero asegura que es más importante la «tranquilidad» que el gabinete de Patxi López otorgará a Euskadi.
Entrevistado por el periódico francés con motivo de la inminente visita de Nicolas Sarkozy a España, Zapatero traslada a la opinión pública del país vecino los argumentos que le han convencido para «sacrificar» la estabilidad del PSOE en el Congreso y hacerse acreedor de la oposición del PNV. El nuevo Ejecutivo autónomo dará «serenidad» a Euskadi. «Asumimos esas dificultades», agrega en alusión a la postura de los peneuvistas, «por un bien mayor: la estabilidad y la tranquilidad del País Vasco, que son tan determinantes para España».
En su opinión, la alternancia tras treinta años de gobierno nacionalista «es una gran esperanza», ya que habrá un Ejecutivo «dispuesto a cooperar con el conjunto de España, respetuoso con el marco constitucional y activo para acabar con ETA». Euskadi «va a vivir una época de tranquilidad», reiteró, tras recordar que el gabinete de Ibarretxe «transmitía inestabilidad» con sus propuestas «inconstitucionales» que «dividían el país».
Aparte de Zapatero, el portavoz del PSE en la Cámara vasca, José Antonio Pastor, también se refirió ayer al comportamiento del PNV y advirtió de que el futuro de la Diputación de Álava dependerá «en parte» de cuál sea la actitud de los jeltzales. Si esta formación pretende convertir las instituciones en un «batzoki que sirva de ariete contra el Gobierno vasco, habrá que defenderse», señaló en Onda Cero. La institución alavesa se ha convertido en una importante pieza de discusión en estos días previos a la investidura de López: dirigida por el PNV pese a tratarse de la tercera fuerza en la provincia, algunos líderes del PP reclaman al PSE un pacto para hacerse con ella.
«Aquí depende mucho a lo que quiera (el PNV) jugar con las instituciones», insistió Pastor, que elogió unas declaraciones del diputado general de Vizcaya, José Luis Bilbao, en el sentido de que no hará «la puñeta» al nuevo Gobierno. El dirigente socialista explicó que si el partido nacionalista sigue la línea mostrada por Bilbao «seremos capaces de llegar a acuerdos».
La nota lúdica la puso el ex presidente extremeño Juan Carlos Rodríguez Ibarra, quien propuso que cinco diputados del PP se levanten de sus escaños cada vez que otros tantos del PNV voten en contra del Gobierno en el Congreso, con el fin de «no jugar con ventaja» y «pagar el mismo precio que nosotros» por la estabilidad en Euskadi.