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El mejor cocinero del mundo abogó por la unidad entre chefs evitando las rupturas

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Como una gran estrella del cine o una legendaria figura del rock, Ferran Adrià suscita admiración a su paso. Cientos de fans le aguardaban ayer a las puertas del Palacio de Europa. Tras una clase magistral -«la cocina creativa se elabora con la cabeza», decretó entre aplausos-, el 'dios' catalán de la gastronomía firmó autógrafos en botellas de vino, chaquetillas de cocinero, gorros, servilletas y todo lo que le ponían por delante.
Bajo el brazo portaba un libro con la caricatura que le hizo Matt Groening, «el de Los Simpson», apuntaba. «Así surgen las cosas, sin buscarlas. Vino el productor de la serie a El Bulli y le gustó tanto lo que comió que, al cabo de un mes, me mandó un cuadro con el retrato», contó el chef que ya forma parte del elenco animado.
Después de recoger hace tres días en Londres el premio al mejor restaurante del mundo, que una vez más le ha concedido la reputada revista gastronómica 'Restaurant', Adrià restó importancia al título en Vitoria. «No creo que sea el mejor cocinero del mundo, ni El Bulli el mejor restaurante. Lo que busco es sentirme satisfecho con mi trabajo y que la gente lo pase bien con él y ya está», proclamó.
En la capital alavesa le esperaba otro galardón, el Gorro de Plata del XV Congreso Nacional de Cocina de Autor, que le brindó el secretario general del PSE en Álava, Txarli Prieto. Tras agradecer el trofeo, admitió que pese al compañerismo y a la amistad que une a muchos cocineros españoles, también existe «competición y competencia» en el sector, y abogó por permanecer unidos y que los personalismos sean «mínimos, ya que si hay una ruptura como hubo en Francia a mediados de los noventa, estamos muertos», sentenció.
«No podemos consentir que haya dos Españas gastronómicas. Y no estamos hablando de tradición frente a moderno, porque todos los que hacemos moderno hacemos tradicional», agregó.
«Nuestro gran reto es permanecer unidos y ayudar a las nuevas generaciones para que sean tan buenas como las actuales y España siga siendo referencia mundial dentro de treinta años», comentó, para terminar sugiriendo que éste es un momento «para disfrutarlo».
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