La naturaleza ha permitido a Ibusuki Hiroshi (1,93) burlar el tópico de la escasa talla física de los nipones. Ahora pretende también quebrar el patrón futbolístico que, salvo alguna ilustre excepción, identifica a los jugadores de su país con piezas exóticas y sin gran valor deportivo dentro del fútbol profesional europeo. El delantero japonés, contratado en diciembre, ha dado el primer paso. El último domingo, ante el Hércules y con 18 años recién cumplidos, debutó en Segunda División con el Girona.
«No lo fichamos para hacer negocio», argumentó el director deportivo del conjunto catalán en la presentación del futbolista. Javi Salamero trató así de desmentir la sensación de que la contratación respondía a criterios tan relacionados con el yen como con el balón. La decisión del Girona de traducir su página web al japonés (www.gironafutbolclub.com) apunta a que todas las razones han sido evaluadas en este curioso caso. Y como es habitual en estas situaciones, la expectación mediática en el país del sol naciente se ha desbordado.
Hiroshi, que firmó un contrato de cuatro temporadas con la entidad gerundense, convenció al técnico Raúl Agné en diez días de prueba. Fue en una especie de 'casting' internacional convocado por el Girona para encontrar nuevas promesas. El ariete nipón, que llegó acompañado por sus padres, se acomodó en una residencia de estudiantes a la espera de su oportunidad. Con entrenamientos matinales y clases de castellano y catalán por las tardes. Las complicaciones con el 'tránsfer' y la necesidad de adaptarse le llevaron durante unas semanas al equipo juvenil.
Poco a poco y ante las bajas acumuladas en la parcela ofensiva, Agné comenzó a conceder oportunidades a Hiroshi, que en tres jornadas consecutivas ha formado parte de la convocatoria. Finalmente, su estreno se produjo en el Rico Pérez. En el minuto 81, con 2-0 en el marcador, sustituyó a Arnal. Y nueve minutos bastaron para comprobar que bajo el envoltorio de una figura estilizada existe un delantero con los conceptos claros. Pese a las dificultades en un partido prácticamente perdido ante el Hércules, el futbolista dejó un poso interesante, sobre todo en el juego de espaldas a la portería.
Séptimo en la Liga
Con esos minutos, Hiroshi ha pasado a formar parte de la historia del fútbol japonés. Se convirtió en el séptimo jugador de este país que debuta en la Liga española. Noyobuki Zaizen (Logroñés, 1996-97) estrenó este curioso palmarés. Shoji Jo (Valladolid), Nishizawa (Espanyol), Okubo (Mallorca), Yasunaga (Lleida), y Fukuda (Castellón) completan el escenario nacional. En el panorama internacional, japoneses como Nakata (Perugia y Roma) y Nakamura (Celtic de Glasgow) han sido futbolistas importantes en la última década.
Para el delantero del Girona el camino comenzó en Chiba, su ciudad natal, apenas a una hora de Tokio. En el paraíso del beisbol optó por el fútbol.Concretamente, por los colores amarillos del Kashiwa Reysol. Allí, mientras se familiarizaba con el balón, asistió al ocaso de las carreras de algunos futbolistas con pedigrí: desde César Sampaio (2002) a Hristo Stoichkov (1999), que reforzaron su interés por este deporte. Aunque muy lejos de sus ídolos, Hiroshi es ya algo más que un proyecto.