Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |

Política

POLÍTICA

23.04.09 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
L a fotografía de Patxi López con Antonio Basagoiti ha tenido la virtualidad de rescatar al líder socialista del discreto segundo plano desde el que están gestionando él y su partido el histórico cambio de Gobierno en Euskadi. Hasta el punto de sugerir que el protagonismo de López se ha difuminado intencionadamente desde la noche electoral en que dejó clara su pretensión de ser lehendakari hasta que se produzca la investidura. El modo en que el PSE ha tenido que afrontar el tránsito hacia Ajuria Enea puede acabar teniendo el efecto balsámico de subrayar la normalidad del cambio, frente a la enfática reivindicación que está realizando el PP de su apoyo y, sobre todo, por contraste con el agresivo cuestionamiento por parte del PNV de la legitimidad del futuro Ejecutivo.
Pero también pone de manifiesto que los socialistas asumirán el poder casi a tientas, y no sólo por las dificultades inherentes a una transición de este calado y por los obstáculos que les aguardan. Aunque el pacto con el partido de Basagoiti ha allanado el inicio de la legislatura, dotándolo de una imprescindible estabilidad, los meses que restan de aquí a final de año se antojan decisivos para determinar la fortaleza del nuevo Gobierno. Y no sólo por su propia actuación. La tarea de asegurar la estabilidad del Ejecutivo difícilmente podría sustraerse del incierto escenario nacional si un triunfo del PP en las europeas agudiza la debilidad del Ejecutivo de Zapatero y, sobre todo, si se consumaran los problemas de éste para sacar adelante sus Presupuestos a la vuelta del verano.
El realce que han dado los populares vascos a su nueva influencia en la política de Euskadi y los acerados reproches del PNV han restado brillo hasta el momento al logro que supone acceder a Ajuria Enea para los socialistas, sobre los que recae al tiempo el peso de la prueba del cambio. Pero ni populares ni peneuvistas están descargados de su propia responsabilidad y de los límites a los que también se enfrenta su margen de maniobra. Los primeros han vinculado de tal manera sus opciones electorales de futuro a su decisivo papel en el cambio que necesitan que éste cuaje para que consolidar sus posiciones. Y los segundos son conscientes de que fantasear con una legislatura corta les situaría forzosamente del lado del PP en Madrid para cobrarse la cabeza de Zapatero.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS