
Adriá, durante la conferencia que ha ofrecido hoy./ Rafa Gutiérrez
El cocinero Ferran Adriá ha ofrecido una conferencia de clausura del XV Congreso Nacional de la Cocina de Autor de Vitoria, donde ha animado a los participantes "a soñar que todo es posible" y a trabajar "para hacer feliz a la gente", tal y como él hace en "El Bulli", el restaurante que regenta desde el año 1983 en Roses (Girona). El catalán ha confesado, además, que ya no busca ser entendido culinariamente sino "emocionar", porque esa es la finalidad de la cocina de vanguardia "radical" que él hace en sus fogones.
Adriá ha viajado hoy a la apital alavesa después de recoger hace dos días en Londres el premio al mejor restaurante del mundo que concede la reputada revista gastronómica 'Restaurant'. Sin embargo, el cocinero le ha restado importancia a los galardones y ah dicho que no cree que sea el mejor cocinero del mundo, ni que "El Bulli" sea el mejor restaurante, pese a ostentar este primer puesto desde hace cinco años.
Lo que este maestro de la cocina busca es sentirse satisfecho con su trabajo y que la gente "lo pase bien y ya está". Ha reconocido que está viviendo un momento "muy dulce" tras este nuevo premio y ha explicado que una parte de su éxito reside en su equipo. Tengo "el equipo soñado" por todo cocinero, ha señalado. En cuanto al estilo de su cocina y a si es más o menos comprendida, se ha situado en la "vanguardia radical" de la cocina, con influencias "minimalistas" de la cocina japonesa, y ha indicado que a diferencia de cuando era joven, ya no busca ser entendido. "Hoy creo que la cocina de vanguardia no se tiene que entender sino emocionar", ha resumido.
El reto de estar "unidos"
Por otro lado, ha admitido que pese al compañerismo y a la amistad que une a muchos cocineros españoles, también existe "competición y competencia" en el sector, pero ha abogado por permanecer unidos y que los personalismos sean "lo mínimo". Así, ha advertido de que "si hay una ruptura como hubo en Francia a mediados de los noventa, estamos muertos". "No podemos consentir que haya 'dos Españas gastronómicas' y no estamos hablando de tradición y moderno, porque todos los que hacemos moderno hacemos tradicional", ha agregado.
El "gran reto" que tienen los restauradores españoles en el momento actual es permanecer "unidos" y "ayudar a las nuevas generaciones para que sean tan buenas como las actuales y España siga siendo referencia mundial dentro de treinta años", ha opinado. Además de Adriá, también ha participado esta mañana en el Congreso de Cocina de Autor de Vitoria el restaurador vasco Martín Berasategui (tres estrellas Michelín), quien ha presentado algunas de sus últimas creaciones culinarias, como el salmonete con cristales de escamas comestibles, que convierte las escamas de este pescado en un delicioso bocado después de verter sobre él aceite caliente.
Berasategui ha destacado la aportación del certamen de Vitoria a la evolución de la cocina española y ha asegurado que si él no hubiera participado hace 20 años en este congreso de cocina de autor "hoy no podría estar aquí o habría llegado más tarde". El organizador del certamen, Gonzalo Antón, se ha mostrado muy satisfecho con la vuelta de este congreso después de quince años de paréntesis, y ha dicho que "la cocina española ha evolucionado mucho, ahora está a la cabeza del mundo y quizás hemos superado ya a la francesa".