La Naval goza de buena salud y la disfrutará, al menos, durante dos años. Lo confirmó ayer su máximo responsable, Iñaki Irasuegui, durante la celebración del centenario del astillero en el marco de la feria Sinaval. El directivo reveló que existe carga de trabajo «hasta el primer trimestre de 2011» y que la empresa no contempla la presentación de «ningún» Expediente de Regulación de Empleo (ERE). «Igual se puede mejorar, pero estamos haciendo las cosas bien», destacó, optimista.
Tras la reciente botadura del barco minero más grande del mundo, La Naval mantiene en cartera dos nuevas dragas para el armador belga Jan de Nul, su principal contratista. Además, la empresa opta a la ejecución de una tercera y mantiene abiertas «otra media docena de negociaciones» que, de fructificar, garantizarían el normal funcionamiento del astillero «hasta 2013». Entre ellas figura la opción de construir un buque para instalar aerogeneradores en alta mar.
«Lo que está claro es que nuestros barcos han de ser especiales y de un gran valor añadido», explicó Irasuegui, quien apuntó a proyectos «singulares» como la única forma de competir con los gigantes asiáticos, donde la mano de obra resulta más barata. La nueva línea estratégica guiará los acuerdos venideros de La Naval. No en vano, la buena situación actual no garantiza un futuro optimista, ya que es fruto de contratos que se cerraron años atrás. La recesión económica tardará aún en afectar al sector.
El astillero concluyó el pasado año un buen ejercicio. Aunque la cuenta de resultados no se ha cerrado, su director avanzó que será «positiva» e incluso «ligeramente mejor que la de 2007». Un balance que se aventuró a «mantener» en 2009. La empresa genera un volumen de negocio de 200 millones de euros al año y tiene una plantilla propia de 400 empleados, además de 1.400 subcontratados. La presencia de extranjeros es creciente entre estos últimos y se acerca a la mitad del total.
La Naval se dispone a conmemorar el centenario de su fundación como el principal astillero de los seis que aún operan en Euskadi, cuatro de ellos en Vizcaya y los dos restantes en Guipúzcoa. En conjunto, y en combinación con sus empresas auxiliares, dan empleo a más de 18.000 trabajadores y facturan 1.500 millones de euros al año, el 2,5% del Producto Interior Bruto (PIB) vasco.
Crisis pesquera
El contexto no es tan boyante en el sector pesquero. También en el marco de Sinaval, el secretario general de la Confederación Española de Pesca (Cepesca), Javier Garat, admitió ayer que la crisis mundial «está afectando seriamente» y lo achacó a la «caída espectacular de precios» originada por un descenso en el consumo de pescado y por la «sobreoferta» en algunas especies, «tanto de producción nacional, como importadas desde el extranjero». El responsable definió como «rígido», además, el sistema de cuotas impuesto por la Unión Europea.