Mientras el Gobierno se empeña en enviar mensajes optimistas que vaticinan un inicio de la salida de la crisis más pronto que tarde, el Fondo Monetario Internacional (FMI) arrojó ayer un nuevo jarro de agua fría sobre las perspectivas de la economía española y, de paso, sobre las de gran parte del resto del mundo.
En la revisión de unos pronósticos que se han quedado obsoletos tan sólo tres meses después de emitirse, el organismo que dirige Dominique Strauss-Kahn estima que el PIB de España caerá un 3% este año y otro 0,7% en 2010, frente a la contracción del 1,7% y del 0,1% que había augurado en enero pasado. Con estas cifras, el FMI viene a decir que España no saldrá de la recesión, al menos, hasta 2011. Idéntico pronóstico al realizado hace unos días por el Banco de España, que también preveía una caída del 3% en 2009 pero del 1% el próximo año, y muy lejos de los cálculos del Ejecutivo -de enero-, que contemplaban una contracción del 1,6% este año y un aumento del 1,2% en 2010.
El informe 'Perspectivas de la Economía Mundial' presentado por el economista jefe del Fondo, Olivier Blanchard, también se alinea con las tesis del Banco de España respecto al desempleo, al asegurar que afectará al 17,7% de la población activa en 2009 y alcanzará el 19,3% en 2010: 4,5 millones.
Además, el batacazo de la actividad económica acabará con todo atisbo de inflación, pues los precios se mantendrán sin cambios este año, para subir un 0,9% el próximo.
En el caso español, al vendaval externo de inestabilidad financiera y descalabro de la producción en Europa y Estados Unidos durante los últimos meses, se une el bajón interno del sector inmobiliario, que debe continuar aún «de forma considerable» y sus precios caer otro 15% en términos reales.
«Muy difícil» para la banca
A la banca española, el FMI le augura un año «muy difícil» y considera inevitable la fusión de algunas cajas por su dependencia del ladrillo. A la vez que aumentan los préstamos dudosos por la crisis del mercado de la vivienda, sube el paro, lo que obligará a la banca a adoptar planes de contingencia. «Aunque los bancos españoles han resistido bien el primer impacto de la crisis gracias a una regulación prudente, su entorno operativo es cada vez más difícil dada la desaceleración profunda y prolongada», sostiene.
El Fondo respalda el «sólido» paquete de medidas del Gobierno de Zapatero para ayudar a los bancos y los «esfuerzos» por «reactivar» el mercado del alquiler de viviendas, pero «cuestiona» la construcción de más casas protegidas porque, a su juicio, «en este momento aumentarían los inventarios».
Asimismo, el organismo afirma que España tendría que ser más cautelosa a la hora de continuar ampliando el gasto público para alentar a la economía, a fin de limitar su impacto en las cuentas del Estado. «Debería considerarse la aplicación de medidas de estímulo adicionales sólo si son necesarias para responder a un empeoramiento de la desaceleración», señala el Fondo, que también aconseja realizar «reformas» en el mercado de trabajo para «fomentar la flexibilidad laboral, el empleo y la competitividad».
Críticas a Europa
El FMI no ahorra críticas a Europa, a la que acusa de dormirse en los laureles mientras se fraguaba la crisis. «Las políticas macroeconómicas respondieron lentamente» y la reacción instintiva de los gobiernos fue tomar medidas en solitario «que socavaron en lugar de fortalecer las intervenciones de otros países», afirma en su informe.
Como consecuencia, rebaja también sus previsiones de crecimiento de toda la eurozona -del -4,2%, «la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial-, en algunos casos de forma muy drástica. Alemania se contraerá un 5,6% este año y un 1% el siguiente; Italia un 4,4% y un 0,4%; Reino Unido un 4,1% y 0,4%, y Francia, un 3%, aunque crecerá un 0,4% en 2010.
La recesión en Estados Unidos se traducirá en una caída del 2,8% este año y un crecimiento cero en 2010; en Japón, al igual que Alemania muy dependiente de la exportación, en un descenso del 6,2%; y para el conjunto de la economía mundial la contracción será del 1,3%.