Otra vez el Barcelona de paso por el Buesa Arena; y de nuevo en un pulso de un altísimo componente emocional. El noveno capítulo de esta teleserie -atención que podrían alcanzarse los catorce encuentros de medirse en la final liguera- esconde la subasta del liderato de la ACB. Casi nada, oiga. De imponerse esta noche, aparte de arrancarse la dolorosísima espina de la eliminación en el cruce de cuartos de la Euroliga, el Baskonia partiría en cada escalón de las eliminatorias al título con el 'factor cancha' de su lado.
Por tanto, el noveno TAU-Barça del curso promete grandes emociones. Con casi medio centenar de entradas sin dueño, este pulso corresponde a la trigésimo tercera jornada, pero en esas fechas, dentro de semana y media, los 'culés' andarán por Berlín y por eso se ha adelantado.
Quizá el brillo de la 'Final Four' les ciegue. O tal vez no haga falta y la furia -siempre controlada, por favor- de las huestes baskonistas obre la revancha. Porque si hasta hace quince días el TAU se había convertido en la bestia negra blaugrana, esa etiqueta ha cambiado de manos. O esa impresión da.
De imponerse el Barcelona por más de cuatro puntos (el resultado en la ida fue un 70-74) se entraría en una guerra psicológica durante las tres próximas semanas, lo que le resta de fase regular a esta ACB. De momento, el colchón vitoriano muestra dos victorias. A partir de las diez de la noche menguará peligrosamente o será tan mullido que el TAU podría echarse a dormir hasta los 'play off'.
¿Qué añadir de un choque tan repetido? Poco o más bien nada. El anfitrión tratará de sobreponerse a su deficitaria rotación -Barac causará baja e Ilievski jugará de nuevo en precario-, de cerrar de una vez por todas el rebote para poder salir a la carrera y de mejorar su nivel defensivo.
En clara alza
El Barcelona es otro desde el subidón por la clasificación para Berlín'09. Un cutis más reluciente y terso, un torso musculado y unas piernas que corren como ninguna. Posiblemente atraviesa su mejor momento de la presente campaña.
Con su batería al completo, además, Pascual dispone de un arsenal casi interminable. Las diabluras de Navarro, los vuelos de Fran Vázquez, la labor sorda de Basile, los codos de Santiago, los brazos de Ilyasova, la clase de un aún desubicado Andersen... ¿Seguimos?
El local no debería necesitar más motivación, pero un triunfo hoy le permitiría cerrar toda la fase regular sin traspiés en casa, que se dice pronto. Nadie en los últimos tiempos ha logrado semejante marca.
El capitán azulgrana, Sergi Vidal, hacía suyo ayer este pensamiento. «Ojalá siga la racha. Significaría que aseguraríamos la primera plaza y, aunque no se trata de revancha, sí queremos ganar para estar arriba y mantener esta serie de victorias», adujo el escolta catalán, a quien el adversario de esta noche suele dársele bastante bien.