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La Audiencia Provincial rebaja la pena pedida por el fiscal al ver un atenuante de«trastorno mental transitorio» en 'el Viki'

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Diecinueve años para el asesino de Asun
'El Viki' mató a su mujer «con alevosía» y sin que hubiera forcejeo. / IOSU ONANDIA
Víctor Manuel Martín, acusado de matar a su mujer el 2 de junio de 2007, permanecerá entre rejas casi el mismo tiempo que convivió con su esposa hasta que acabó con su vida. Y cuando abandone la cárcel, su hija contará con más edad de la que poseía su madre el día que murió apuñalada y desangrada a la puerta de su domicilio de Sansomendi. La Audiencia Provincial de Vitoria ha condenado al marido y único imputado en el asesinato de Asun Villalba a 19 años de prisión, tres de ellos por un delito de maltrato físico y psíquico continuado. La pena finalmente impuesta es algo menor a la solicitada por el fiscal, que pedía 23 años -20 por el crimen y 3 por violencia doméstica- para el acusado.
Los magistrados han rebajado la condena reclamada por el Ministerio Público al hallar un «atenuante de eximente incompleta de trastorno mental transitorio» en Víctor Manuel Martín en el momento del crimen. El acusado, de 34 años y conocido como 'el Viki', se encontraba «bajo los efectos del alcohol y los estupefacientes, pero no tenía una incapacidad de comprender la ilicitud del hecho» cuando la fatal mañana del 2 de junio de 2007 pegó y apuñaló de muerte a su esposa. Sin embargo, las sustancias consumidas -no se llegó a saber con precisión la cantidad- no impidieron que actuara «conociendo la elemental moralidad de sus actos» y con sus «facultades conservadas en grado suficiente como para entender y querer su obrar», señaló uno de los peritos durante el juicio celebrado en marzo. El fallo recoge precisamente que la discusión entre la pareja comenzó, según el relato del agresor, al ver un extracto bancario que a pesar de su estado logró comprender. En la vista declaró que en él observó que faltaban 20.000 euros de la cuenta.
«Inverosímil»
En esta pelea hubo algo más que gritos por culpa de un papel. Para los magistrados resulta «inverosímil» el supuesto forcejeo que 'el Viki' defendió en el juicio como motivo de los cerca de cuarenta hematomas que los forenses observaron repartidos por la cabeza, brazos y piernas de Asun. Los médicos negaron también otro de los argumentos del acusado al señalar que las heridas de cuchillo -con el que le perforó el pulmón izquierdo causándole la muerte- no pudieron «producirse de manera fortuita o accidental o porque el arma fuera lanzada». «El relato de Víctor Manuel Martín decae finalmente ante la ausencia de constancia de lesión alguna en su cuerpo, no cuadra con una pelea», subraya la sentencia. Su versión fue, además, desmontada por otros «datos objetivos» aportados en las diferentes pruebas periciales.
Pero el testimonio del acusado no es el único que peca de incierto. La declaración de su hermana, que acusó a Asun de «maltratar psicológicamente» a 'el Viky', resulta «sencillamente increíble», mientras que las palabras de los amigos de otro de sus hermanos «carecen de verosimilitud». Los magistrados, sin embargo, insisten en que las dudas acerca de «la realidad de los hechos quedan despejadas ante la contundencia» de intervenciones de familiares y vecinos de la víctima que, en múltiples ocasiones, tuvieron noticia de los malos tratos y humillaciones a los que era sometida por parte de su esposo. Algunos las vieron en casa de la pareja, otros intuyeron que algo pasaba al observar los moretones por todo su cuerpo y hay a quien la propia mujer se lo confesó. Incluso ella denunció a su esposo en dos ocasiones, pese a creer que «era un rey».
Confesión «interesada»
Su marido se aprovechó de la indefensión de su esposa, que falleció con 35 años, hasta en el mismo momento de las cuchilladas. «Este tribunal no alberga duda de la concurrencia de alevosía», refleja el fallo. Asun yacía aturdida en el suelo y no podía «defenderse a causa de la fuerte paliza recibida», lo que permitió al acusado clavarle el arma por sorpresa. A su propia mujer. Este hecho ha permitido introducir como agravante de la pena la «circunstancia de parentesco» entre agresor y víctima, mientras que las últimas palabras de Víctor Manuel en el juicio -pidió perdón a su hija, de 21 años- no han sido consideradas como atenuante por «incompletas e interesadas». «La confesión no puede calificarse de veraz», recalcan los magistrados.
La Audiencia obliga también al condenado a hacerse cargo de las costas del proceso, incluidas las de la acusación particular, así como a pagar 125.000 euros a su hija -a la que quiso entregar el piso hipotecado en el que residía junto a Asun», 20.000 a la madre de ésta, 10.000 a cada uno de los dos hermanos de la fallecida y 6.000 a los herederos de la víctima.
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