Los bancos de Estados Unidos y de la Unión Europea necesitan ampliaciones de capital por valor de unos 674.500 millones de euros de aquí a 2010 para recapitalizarse hasta los niveles anteriores a la crisis, según estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI). Un reto enorme teniendo en cuenta que el terremoto financiero, lejos de estabilizarse, continúa agravándose al ritmo que marca la recesión global.
Los males del sector bancario se han extendido del capítulo hipotecario a los créditos inmobiliarios comerciales y a la deuda de los mercados emergentes. En conjunto, el FMI calcula que los agentes financieros de EE UU, Europa y Japón afrontan pérdidas de 3,1 billones de euros entre 2007 y 2010. De esa mareante cifra, los bancos pierden 1,92 billones de euros, las compañías de seguros 300.000 millones y otras instituciones, un billón.
Los bancos ya han contabilizado 770.880 millones de euros de esas pérdidas, señala el FMI, aunque no ha facilitado estimaciones de las cantidades anotadas por otras firmas financieras como aseguradoras o los cuestionados fondos de cobertura.
Limpieza
«Sin una limpieza rigurosa de los balances de los bancos de los activos contaminados, acompañada de una reestructuración y, si fuera necesaria, una recapitalización, persiste el riesgo de que los bancos con problemas continúen creando una presión negativa en la actividad económica», especifica el informe de estabilidad financiera global hecho público por el FMI, que analiza dos veces al año la salud del sector financiero mundial.
Mientras el negocio de las hipotecas en Estados Unidos ocupa un lugar central como detonante de la crisis global, los análisis del FMI también muestran que otras regiones del planeta no están libres de culpa. En el cómputo total de pérdidas, el mercado norteamericano generó unos 2 billones de euros entre 2007 y 2010, mientras que 926.000 millones se atribuyen a Europa.
Los bancos estadounidenses han contabilizado ya aproximadamente el 50% de sus 818.000 millones perdidos, frente al 17% de las entidades de la zona euro. La banca británica se queda en medio con un tercio de las pérdidas anticipadas anotadas. «Los europeos no han valorado lo mala que es su situación», indicó Adam Posen, director del Peterson Institute for International Economics, al diario 'The Wall Street Journal'.
Por su parte, el secretario del Tesoro de EE UU, Timothy Geithner, aseguró ayer que la decisión de permitir a los bancos norteamericanos la devolución de los fondos federales destinados a su saneamiento dependerá de las necesidades crediticias del conjunto de la economía, y precisó que esa actitud ayudará a «diferenciar» la salud financiara de las diferentes firmas.